Hoy Juceca

Brasil votó por el cuco y nosotros como si nada

Escribe: Julio Cesar Castro

 

Había que haber salido. Con tambores, con bombos y platillos, con cornetas y matracas.

Había que haber salido a festejar que ganó Lula. ¡Ganó Lula, viejo! ¿Qué pasó el domingo? ¿Nos cayeron pesados los ravioles del mediodía? Había que haber salido con banderas. Con una escalera bien larga había que haber salido, para pintar en el cielo celeste con letras verdes y amarillas, «Â¡Bien por Lula!» «Â¡Bravo Brasil!» ¿Qué pasó? ¿No pasó nada? ¿Se nos puso la sangre chirle, o muy espesa y no corre? Por primera vez en la historia llega a presidente del hermano y sufrido Brasil un obrero, un tipo que viene de allá abajo, del hambre. Uno de los castigados y humillados. ¿Y no suenan en el puerto de Montevideo las sirenas de los barcos? ¿Qué pasa? ¿No hay puerto, no hay barcos, no hay? ¿Gana las elecciones un luchador, un obrero metalúrgico, un partido que se llama Partido de los Trabajadores, y nos quedamos como si nada? Esto pasó aquí al lado, cruzando la frontera, del otro lado de Rivera y del Chuy, aquí nomás, pegadito a nosotros. No en Kurkeschan, no en Francia, no Mazarumbí, no en Dinamarca, no en Gofiolandya. Fue, es, aquí, en Brasil. Pegadito a nosotros. En el Brasil de Jorge Amado, el gigantesco bahiano de «Los subterráneos de la libertad» y «Gabriela clavo y canela», el Brasil de Chico Buarque de Hollanda, el de «A pesar de vocé», el de Maracaná y Garrincha, el Brasil de la batucada y de Los sin tierra, el Brasil de Frei Betto, el de las masas campesinas del Nordeste, el Brasil del café y las garotas, el Brasil de Luis Prestes, el Brasil de las terribles dictaduras, el Brasil donde los terratenientes son coroneles. Y ahora, en su cuarto intento, gana Luiz Inácio Lula da Silva, gana el PT. ¿Y aquí, como que no pasó nada? ¿Será tan grande y poderosa la depre? No hubo caso. No nos dio para salir a festejar. Nos quedamos en el comentario, como si no fuera asunto nuestro. En Brasil la esperanza le ganó al miedo, se sacudió la modorra y la costumbre. No es un doctor, ni un financista, ni un general. Está bien que se puso traje y corbata ¿o está mal? Es el ex obrero Lula que consigue la Presidencia del país más grande y más poderoso de América Latina, y nosotros lo miramos por TV, no mucho porque los canales tampoco pasaron la gran fiesta de los casi cuarenta millones que lo votaron, lo miramos un cachito, y ya está. Ni bombos ni platillos, ni banderas flameando a todo trapo, ni escaleras pintando el cielo, ni marchas, ni siquiera por joder, por sacarse las ganas, por solidaridad con un pueblo hermano cascoteado desde siempre y que hoy dijo basta de asustarnos con El Cuco. Queremos al Cuco, dijeron, votamos al Cuco, que venga El Cuco. Ahí está el Cuco. Bienvenido viejo Cuco.

Ahora sí, pórtese como un Cuco. Pégueles un susto a los que quisieron usarlo como Cuco feo. Como Cuco malo. Dénos una mano para que se nos vaya nuestro propio cuco.

Háganos la gauchada, vecino Cuco. *

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