Problemas de pareja
El deseo se elabora a partir de distintos estímulos que llegan al cerebro mediante la acción de todos los sentidos. La vista, el tacto, el oído y el olfato interactuan en el llamado circuito neuronal situado en la corteza cerebral la que a su vez brinda impulsos a la base del cerebro o sistema límbico donde se almacenan las emociones, los sentimientos y la memoria. Desde allí todos esos estímulos y los diferentes pensamientos, evocaciones y fantasías provocan la aparición del deseo para iniciar una relación sexual.
El centro del circuito cerebral es el sistema límbico en el que existen dos elementos denominados neurotransmisores que intervienen en toda la relación sexual. El primero que aparece es la dopamina que interviene en la excitación del aparato genital y distiende los músculos. El segundo en intervenir es la serotonina que tiene la acción de contraer el sistema muscular y provocar la eyaculación en el hombre y el orgasmo en la mujer.
Según un trabajo publicado en 1998 por el doctor Gastón Boero la frecuencia de actividad sexual promedio en Uruguay de parejas entre 20 y 39 años es de dos a tres veces por semana.
Según Boero la cifra que arrojó este trabajo es considerada una buena frecuencia sexual.
«Sin embargo se nota en el consultorio, sobre todo en el último año, que el primer lugar lo tienen las consultas por ausencia del deseo y es al hombre a quien más le preocupa. El factor principal en los trastornos del deseo es la depresión generada por la crisis que estamos viviendo. Es lógico pensar que el que está atravesando un problema económico que a su vez lo deprime no tenga ganas de comer, de pasear o de tener sexo. Para tener una buena relación hay que estar tranquilo, dispuesto, con tiempo y de buen ánimo. En situaciones normales hay infinidad de elementos que atentan contra el deseo y cortan cualquier clima como un timbre que suena en el momento menos esperado o un comentario fuera de lugar. Si a esto le sumamos un mal estado de ánimo, la relación no marchará.
Hoy las preocupaciones por las cuentas impagas o la inestabilidad laboral se traduce en la apatía sexual y lamentablemente eso se nota en la consulta», afirmó Boero.
Sin embargo según un relevamiento del Programa Nacional de Sida, el número de ventas de preservativos en todo el país aumentó en un millón, comparado con el año anterior. En 2001 se vendieron 17.000.000 y en 1999 fueron 16.000.000 entre las más de 10 importadoras autorizadas por el Ministerio de Salud Pública. Para la doctora Margarita Serra, del Programa Nacional de Sida, esta cifra no implica una mayor actividad sexual sino una buena respuesta en las campañas de información sobre la enfermedad. «No puedo saber si la actividad sexual ha aumentado, creo que por lo que el paciente expresa se ha mantenido o tal vez disminuido debido a que la gente está desmotivada por la crisis que estamos pasando. Estoy segura que el buen trabajo del Programa y la información han hecho que la gente siga tomando conciencia e incorpore el preservativo en su vida sexual. Sin embargo seguimos luchando porque en un gran porcentaje los hombres no lo utilizan correctamente», agregó.
En alta
El sexólogo Andrés Flores Colombino opina que «en la mayoría de los casos de apatía sexual o ausencia de deseo se da sobre todo en parejas que tienen dificultades desde el punto de vista psicológico».
«En parejas sanas y estables ocurre lo contrario. Se nota que incrementan su actividad sexual porque pueden ver que se tienen el uno al otro y pueden practicar una actividad gratuita y placentera» afirma.
Flores Colombino que es profesor agregado de psiquiatría y sexología clínica de la facultad de Medicina, entiende que «la crisis económica se hace sentir en la frecuencia de las consultas y en que la gente quiere resolver su trastorno sexual en una sola consulta para gastar menos. Para este especialista la primera causa de consulta es el trastorno del deseo que en el hombre deriva muchas veces en dificultades de erección o en ausencia de eyaculación y en la mujer en problemas para alcanzar el orgasmo».
En baja
Según la psicóloga Olga Vázquez, la experiencia en el consultorio demuestra que tanto la frecuencia de las relaciones como el deseo ha disminuido. Los trastornos del deseo se ven claramente en la consulta en especial en mujeres jefas de hogar que tradicionalmente eran las que llevaban un buen ingreso y hoy está amenazado o disminuido.
«En el caso de los hombres se ve un aumento de los casos en trastornos de la función eréctil, sobre todo en quienes atraviesan por el seguro de paro o inestabilidad económica de algún tipo aunque son aparentemente las mujeres a quien más les afecta esa situación y lo expresan».
«En quienes se nota el impacto de la situación económica es en los pacientes mayores de 30 años que manifiestan claramente que tienen menos relaciones sexuales que antes e incluso de las que confiesan tener se quejan del bajo deseo sexual y de que no disfrutan o que se sienten menos atractivos», afirma Vázquez.
Anticoncepción
Una encuesta realizada por el Centro Latinoamericano Salud y Mujer (Celsam) tuvo como objetivo el nivel de satisfacción de las mujeres con respecto a los distintos métodos anticonceptivos. En Uruguay se trabajó sobre una muestra de 361 mujeres de entre 15 y 45 años, segmentada en nivel socioeconómico medio 34%, bajo 49%, y alto 17%. En cuanto a lo educativo, el 56% de la muestra era de nivel medio, 16% alto y 28% bajo. Según este trabajo el método anticonceptivo más aceptado entre las mujeres uruguayas es la píldora con el 54% de respuesta, seguido por el condón con un 30% y los dispositivos con el 16%.
Además entre los resultados se destaca que sólo el 29% de las usuarias recurre a un médico para que le prescriba un método anticonceptivo y que el 48% utiliza los medios informales: amigos y familia. También se constató que el 62% de la población femenina comienza a utilizarlos antes de los 20 años.
El método peor evaluado por las encuestadas a nivel regional es la interrupción del acto (36%) seguido por el ritmo (25%) y las píldoras de emergencia (21%). Los mejores evaluados son el preservativo 67% y las pastillas 63%. *
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