Tiene la palabra
Deuda por Contribución Inmobiliaria
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Según los funcionarios municipales más allegados a la información de «inmejorable fuente» en la comuna capitalina, una de las razones por las cuales la Intendencia frentista no puede pagar los aumentos prometidos al personal, es la que radica en su «blandura» para con deudores de contribuciones, que pueden pagar. Caso del Hotel «Radisson», de la dicen poderosa Secta Moon, que le debe actualmente 25 millones de pesos al Municipio. En Jurídica de la Intendencia Municipal de Montevideo, pueden corroborar el dato, nos dijo nuestro informante.
Suponemos que a la par de este cliente «poderoso», hay otros de más o menos el mismo nivel, que también han hecho mutis por el foro a la hora de ponerse al día con la Intendencia frenteamplista.
Si agregamos los otros grandes deudores, caso del propio gobierno central, nos imaginamos el problema que se avecina. Por más que muchos teman ir a la huelga, dado que la comuna montevideana presta un servicio esencial, que de ser declarado como tal puede llevar al desastre del gremio de Adeom. Que, entre nosotros, goza de muchos privilegios que no tienen otros y tiene sus sueldos al día, en tanto sus colegas del Interior, caso de Rocha, por ejemplo, hace varios meses que no ven un mango ni por televisión, porque ya les cortaron hasta la luz.
LEO T. – CI 890.788-6
Plazos fijos en pesos en la Banca
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* El miércoles 23 se trató en Diputados un proyecto de Ley, aprobado por unanimidad en Senadores, sobre replanteo de depósitos en Banca suspendida; ante tal magnitud razonamos:
1 – Cuando se refinanció la Banca Oficial, no se incluyó a la moneda nacional;
2 – Este proyecto que tratarán el miércoles dice «… en cualquier moneda…», con lo que se castiga a los buenos uruguayos depositantes en moneda nacional y en la Banca Nacional;
3 – Hace 4 meses los depósitos en moneda nacional sólo era el 7% del total (el 93% estaba en moneda extranjera);
4 – El 80% de ese 7% eran depósitos en cajas de ahorro, depósitos a la vista y over night; depósitos que el Banco Central afrontó el pago en moneda nacional;
5 – Apenas un 1,5% de los depósitos en moneda nacional (Los mejores orientales, al decir de un recordado caudillo) quedan en plazo fijo en los bancos suspendidos;
6 – Con la devaluación operada ya se castigó a los buenos ciudadanos ahorristas en pesos en instituciones;
7 – Si, además, les entregan Certificados de depósito en pesos para ir a transar al mercado, sus pesos uruguayos perderán absolutamente el valor de esos plazos previstos por escalonamiento de recuperación;
8 – Si, acaso, la unanimidad en el Senado pasó por quedar bien con AEBU, el liberar a los depósitos a plazo fijo en pesos uruguayos en nada le afectará, por lo insignificante del monto respecto a más del 98% en U$S… ¿Qué hará esa Cámara al respecto?
Me ampara, respecto a lo planteado, la paz de ser un ciudadano que no tiene mezquino interés personal en lo que plantea, desde que no tengo depósito a plazo fijo, en moneda nacional o extranjera, en institución alguna; pero me toca –igualmente– la indiferencia del legislador respecto a los que han creído en la moneda nacional.
Respetuosamente,
CARLOS BARROS – CI 1.217.199-4
A 69 años de la muerte de Julio César Grauert
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Desde joven se había destacado como un brillante orador en las luchas estudiantiles, en el Instituto Ariel, como cofundador de la FEUU e incluso desde la Convención Nacional del Partido Colorado donde llamara la atención del propio don José Batlle y Ordóñez.
Fue el propio Batlle y Ordóñez quien propulsó junto a don Domingo Arena la candidatura de Julio César Grauert a la Asamblea Representativa, Grauert fue electo diputado departamental (actualmente edil), presidió dicho cuerpo departamental y luego fue diputado en el Parlamento Nacional; fue reelecto diputado por su propia Agrupación Avanzar Lista 123 en la elección de 1931.
Su figura crecía a pasos agigantados, la gente lo seguía, tenía un gran carisma, era abogado, profesor en Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, había sido edil presidente de la Asamblea Representativa y diputado en dos períodos, escribió un libro titulado «Los dogmas, la enseñanza y el Estado», considerado un bastión de nuestra laicidad. Grauert había fundado tres periódicos que fueron clausurados por la dictadura de Terra, régimen nefasto que había comenzado el 31 de marzo de 1933 en nuestro país.
Grauert era un apasionado de la democracia, un fanático, como en verdad deberían serlo todos los que en ella creen.
Su pensamiento y acción junto a su inquebrantable deseo de ser útil a la sociedad, le valieron el respeto más allá de su propio partido.
Trabajó incansablemente por la felicidad pública. A Grauert le debemos leyes importantes y propuestas inteligentes en la búsqueda de la justicia social. Julio César Grauert proyectó el Seguro de Desempleo en Uruguay, propuso el Seguro de Maternidad, el salario mínimo de 70 pesos para el obrero, impulsó el Colegiado de Batlle y la equiparación salarial del obrero rural con el obrero de la capital, etcétera.
Contaba, a pesar de tener 30 años de edad, con un enorme prestigio y carisma, y resultaba una amenaza para aquellos que eran partidarios de la dictadura.
Grauert recorría el país dando conferencias y realizando actos contra el gobierno de facto terrista.
El Batllismo resolvió hacer varios actos de homenaje a don José Batlle y Ordóñez al cumplirse el 20 de octubre de ese año el cuarto aniversario de su muerte.
Fue así que el 23 de octubre de 1933 se realizó un multitudinario acto en homenaje a don José Batlle y Ordóñez y en repudio a la dictadura de Terra en el viejo teatro Escudero de la ciudad de Minas.
Grauert cerró el emotivo y multitudinario acto, «la dictadura es la vergüenza, es la humillación de un pueblo, es lo intolerable, es lo que de ninguna manera puede, ni debe admitirse y el que la proclame, es por sólo ese hecho, un criminal».
En las primeras horas del 23 de octubre el coche donde regresaban los dirigentes batllistas Guichón, Minelli y Grauert sufría una terrible emboscada donde le dispararían con gases lacrimógenos y balas de fusiles Máuser, fue prácticamente un fusilamiento, a los heridos no se les permitió recibir asistencia médica y fueron llevados a un calabozo de la comisaría de Pando.
Grauert fue herido en ambas piernas y en los dos pies, las heridas no eran graves pero lo dejaron desangrarse y durante más de cuarenta horas de terrible sufrimiento se le produjo una gangrena gaseosa que le minó el organismo.
Cuando ya era demasiado tarde Julio César Grauert fue trasladado al Hospital Militar, donde a las 4.30 horas de la madrugada del 26, fallecía rodeado de su señora Maruja Iglesias de Grauert y sus hermanos Carlos y Héctor, este último se convertiría luego en una de las más importantes figuras del partido y del país.
El sepelio de Julio César Grauert se transformó en un gran y multitudinario mitin de protesta contra la dictadura terrista. Los batllistas, blancos independientes, cívicos, socialistas, se unieron en repudio a la dictadura; también es importante destacar la participación del gremio de canillitas, así como los universitarios de la FEUU y el movimiento feminista
en pleno liderado por Paulina y Luisa Luisi.
A la altura de la plaza Cagancha, donde se encuentra la estatua a la Libertad, la Policía de la época, con sus moticicletas blindadas y sus sables, de a caballo, cargaron sobre la multitud, se produjo uno de los episodios más tremendos, hubo varios heridos de bala y de sable, desde la azotea del Ministerio de Relaciones Exteriores se disparaba con fusiles sobre el cortejo.
De todas formas el pueblo cargó en hombros el ataúd, el mismo llegó al cementerio hecho trizas por los sablazos. Fue el digno sepelio de un héroe al cual ni las balas ni los sables pudieron impedirle su pasaje a la inmortalidad.
JAIME ESQUIVEL FERREIRA – CI 1.588.386-7
Doctor Amílcar Vasconcellos
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Se cumplen tres años de la desaparición física del doctor Amílcar Vasconcellos.
Proveniente de un hogar humilde, se caracterizó por ser una persona sumamente estudiosa, lo que lo llevó a obtener un extraordinario desarrollo intelectual, razón por la cual llegó a ocupar con éxito los más variados puestos públicos y profesionales.
Integró el grupo Avanzar, que nucleaba a jóvenes militantes de la FEUU, y formó Doctrina y Acción, que luego se plegó a la Lista 15.
Escribió varios ensayos, tratados de pedagogía, novelas, poesía, artículos en diarios y revistas y libros políticos. Sin duda su obra más conocida es «Febrero amargo», y siento un gran orgullo por haber sido uno de los tres colaboradores que tuvo Amílcar en la elaboración de ese libro.
Como amigo, fue un «buen amigo en las buenas y mejor amigo en las malas», como él mismo definía la amistad verdadera.
Como político fue un hombre de lucha, protegiendo siempre a los más humildes para que la democracia no fuera sólo política sino también social y económica. Era un hombre de convicciones muy claras y fuertes, de una prédica constante, sin mentir, sin hacer falsas promesas.
Fue el último caudillo del Batllismo, pero del Batllismo con mayúscula, que dejó una ideología muy vigente, muy humanista, muy realista, no visceral, sumamente recto en lo ético, en lo moral, contrario a las implicancias, con una claridad y cristalinidad semejantes a las de don José Batlle y Ordóñez.
Dejó muchas obras y leyes de su autoría para resolver diferentes problemas de la producción nacional (proyecto de Reforma Agraria y Ley 12.394 conocida como Plan Agropecuario, entre otras).
Nunca abusó de los privilegios que por ley le correspondían.
Somos muchos los vasconcellistas que vivimos en nuestro país que, aun en el ostracismo, ignorados, continuamos la prédica que el doctor Amílcar Vasconcellos nos transmitió, rindiéndole así el mejor homenaje que se le puede brindar a un hombre de semejante envergadura.
Y proponemos que para rendirle un justo homenaje, el Poder Legislativo recopile y edite toda su actuación parlamentaria, en el Consejo Nacional de Gobierno y en el periodismo, para que sirva como referencia para todos, para quienes vivimos la época y para quienes quieran, siendo más jóvenes, ilustrarse acerca de su profusa actuación.
ADOLFO OMAR GIOVIO DIEGO
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