EL METODO HANSI SE AFIANZA EN URUGUAY

Una esperanza para enfrentar el cáncer

El Método Hansi (Homeopático Natural del Sistema Inmunológico), con más de 35 años de desarrollo, fue creado por el investigador, botánico y fitólogo argentino Juan Hirschmann y se trata de la utilización terapéutica de las propiedades de determinadas plantas, las cuales proporcionan un sostén inmunológico, al tiempo que se establece particular atención en la calidad de vida de los pacientes. En nuestro país, fue el doctor Jesús Costa quien hace seis años introdujo el sistema. Con ellos LA REPUBLICA charló sobre la actualidad -y las mentiras- que rodean a la lucha contra el cáncer.

No hay que recurrir a la ficción literaria o al cine para enterarse sobre los grandes negociados que internacionalmente se tejen alrededor de la industria farmacéutica y las enfermedades más difíciles, como el cáncer. Es en ese ámbito que alternativas como el Método Hansi le da un color más humano a la investigación médica. «Es un camino nuevo con innumerables posibilidades y en estos momentos se está comenzando a trabajar en el Hospital de Clínicas», afirma el Dr. Juan Hirschmann, su creador.

Por su parte, el Dr. Jesús Costa, aclara que «es algo diferente a lo tradicional, como la radiación o la quimioterapia, que destruyen las células tumorales, pero que también afecta a las que están sanas. Hay estudios serios que establecen que más del 30% de los pacientes mueren como consecuencia de la aplicación de la quimioterapia. Nosotros tratamos de reacondicionar el desequilibrio celular y que sea el propio organismo quien se defienda. Tenemos más de 40 años de quimioterapia y a los pacientes se les somete a un sufrimiento indigno».

En cuanto al funcionamiento del Método Hansi, su ideólogo indica que se trata de «aplicar la memoria molecular de diferentes vegetales y minerales para organizar los desórdenes del organismo. En el mundo nadie logró remitir (revertir) una sola metástasis hepática y en Uruguay tenemos montones de historias clínicas que prueban que se pudo hacer. Lo mismo en el caso del cáncer de pulmón o páncreas, es decir, montones de cánceres que no tienen respuesta por parte de la medicina actual. Esas respuestas se dan en nuestro método».

El Dr. Hirschmann aclara que «no estamos hablando de polvitos mágicos ni estamos diciendo que todos los casos se curen, pero sí muchos de ellos. En este momento somos los únicos en el mundo que podemos dar la palabra esperanza. En los casos que no podemos curar, en el 97% de ellos podemos minimizar el dolor antes de una semana, mientras triplicamos la expectativa de vida digna».

Ahora bien, cabe suponer que estos nuevos caminos, formas «diferentes» de desarrollar un proyecto científico, va por veredas opuestas respecto a la medicina ortodoxa o convencional. No son novedosas las complejidades e intereses del universo médico y de las grandes corporaciones farmacéuticas. Sobre el punto, Hirschmann establece que «en mi país nos agarramos de los pelos, ya que los médicos y los laboratorios pensaron que nos largábamos a competir y no es así. Lo primero que hicimos fue establecer que esto no es un medicamento alternativo. No estamos hablando de comercio, estamos hablando de personas, de pacientes. Lo que tenemos que hacer es unirnos y tirar para el mismo lado. En Uruguay jamás tuvimos problemas, pero en Argentina fui víctima de varios atentados, además de ser secuestrado con intención de muerte. Acá hemos tenido encontronazos con profesionales que no tenían conformidad con esto, pero muchos de ellos, después de ver los resultados, se acercaron para averiguar. Ahora tenemos muchos pacientes médicos».

Por su parte, el doctor Jesús Costa, quien trabaja con el Método Hansi en nuestro país desde hace seis años, advierte que «han aparecido en plaza nuevos tratamientos con similitud de nombres o le dicen a la gente que son una filial de nosotros y eso no es así. Sí tenemos profesionales que han ayudado a expandir el método en el interior del país. Hemos generado credibilidad en base a los resultados obtenidos».

Uruguay

Cabe suponer que siendo el cáncer una enfermedad que encuentra campo fértil a partir de los problemas anímicos de las personas, los tiempos duros que se están viviendo, no hacen otra cosa que favorecer su propagación. Al respecto Hirschmann reconoce que «en estos momentos está aumentando, ya que todo cáncer nace después de un bajón síquico. No le podemos pedir a la gente que se olvide de los problemas».

Hace diez años, una de cada siete personas moría debido a algún tipo de cáncer; en la actualidad, la cifra aumentó a una de cada cuatro. En este momento, Montevideo tiene el triste honor de ser una de las ciudades con más casos en la región, junto a Mar del Plata y Paraná, donde los casos aumentaron después de la construcción de la Represa de Salto Grande, aunque para ello no hay aún una explicación razonable.

Sobre los motivos, Costa afirma que «es multifactorial, desde lo genético, ya que podemos nacer con cierta predisposición. Después tenemos lo relativo al medioambiente, la alimentación o los elementos culturales. Aunque el gran disparador es la parte emocional, no quiere decir que toda persona triste va a tener cáncer, pero va a estar más expuesta. Además, yo no hablo de curar el cáncer, para mí hay que hablar de una enfermedad crónica que siempre estará latente».

Ahora, no sólo los problemas originados en la pobreza y en la miseria vergonzante son los motivadores de estas afecciones. En nuestro país el tipo de cáncer más frecuente es el de mama -le cuesta la vida a más de 800 mujeres al año-, siendo en ese sentido el primero en América y octavo a nivel mundial. En el hombre, el más común es el de pulmón, muriendo anualmente más de 1.200 personas por esa causa. Lamentablemente, concluyó el doctor Jesús Costa, el fenómeno «va en aumento». *

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