Ecologistas alertaron al gobierno por contaminación con plomo en Rosario
Veinticuatro fallecidos se contabilizan en los últimos años en la ciudad de Rosario, decesos ocurridos por problemas de contaminación ambiental, en gran medida durante le funcionamiento de la ex fábrica de baterías Fanaesa. «Ninguno pasó los 65 años» afirmó Ruth Bentancur, integrante del grupo ecologista Modear y coordinadora de los grupos ecologistas del departamento de Colonia. Como consecuencia de la contaminación dejada por la fábrica de baterías cerrada meses atrás y cuyos efectos comienzan a estudiarse en estos días, Bentancur afirmó que la ciudad de Rosario «es una bomba de tiempo» y que muchas más personas son víctimas de la contaminación con plomo por efecto directo de la fábrica de baterías que funcionó allí durante casi 20 años.
La cifra surge de un extenso estudio realizado sobre las consecuencias de la contaminación por plomo en Rosario, cuyos detalles fueran enviados en un profuso informe al ministro de Medio Ambiente Carlos Cat, luego del plenario departamental ambientalista realizado en Nueva Palmira.
Ruth Bentancur afirmó a LA REPUBLICA que «creemos que frente a todo lo que se ha dado a conocer sobre la plombemia de La Teja, sería hora que las autoridades miraran hacia el Interior porque creemos que no somos ciudadanos de segunda y que tenemos los mismos derechos que los montevideanos». Afirmó que «a raíz de esta contaminación por el funcionamiento de Fanaesa, quedó en Rosario una población potencialmente intoxicada, con gran cantidad de gente con cáncer» dijo.
En la misiva enviada al ministro, los grupos ambientalistas piden «ayúdenos a recomponer el entorno porque a los que ya no están por la contaminación es imposible hacerlos volver. Haga algo para que no se siga muriendo gente o que los que aún viven puedan vivir mejor los años que le quedan» indican.
Los ambientalistas informaron a los organismos públicos con competencia en la problemática de contaminación ambiental que los obreros de Fanaesa alertaron sobre los materiales sólidos y líquidos que quedaron en la ex fábrica de baterías y que hoy se encuentran en situación de abandono tales como óxido de plomo, antimonio, estaño, arsénico, selenio, óxido de hierro, cobre, bronce, azufre, soda cáustica y ácido sulfúrico, elementos éstos para el proceso de fabricación de las baterías. «Lo que nos preocupa a las agrupaciones que intentamos cuidar el medio ambiente es que esos materiales están siendo removidos y llevados en camiones a otros lugares atravesando el país. Están desparramando contaminación por todo el territorio nacional», aseguran.
Saldo contaminante
Ruth Bentancur calculó que los hornos de la planta de fabricación de baterías lanzaron a la atmósfera durante sus 19 años de funcionamiento un total de 4.800.000 kilogramos de sustancias tóxicas.
Unos 160 kilos se pulverizan con 80 litros de fuel oil pesado cada cuatro horas en estado gaseoso y fueron lanzados por la chimenea de uno de los hornos que funcionaba en Fanaesa, que no tenían filtro.
Entre las sustancias químicas que en esos 19 años se pulverizaron en la atmósfera de Rosario figuran óxido de plomo y hierro, ceniza de sodio, carbonilla, arsénico, selenio, óxido de cobre, azufre, estaño, aluminio «todo esto suma 192.000 kilos al año de estas sustancias que se diseminaron en la ciudad en un radio de 2 kilómetros de distancia con una diferencia de error de un 3%» explicó. Actualmente alrededor del horno de la fábrica, hoy cerrada, hay toneladas de óxido de plomo dispersas por el lugar. *
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