No se puede vivir así

Ni con el Jesús en la boca ni sobre ascuas

 

Yo no digo que no hay que pensar las cosas, que no hay que meditar, que no hay que calcular los pros y los contras, sopesar. No digo yo que hay que tirarse al agua sin más ni más y que sea lo que Dios quiera. No es cuestión de hacer las cosas a lo loco, a la atropellada y dale que va, no señor, no es eso lo que yo digo, no es eso lo que pregono. Pero como decía el sonámbulo caminando por el pretil, hay que tener cuidado porque todo tiene un límite.

O, como bien decía mi mamá, que no era sonámbula pero a veces se desvelaba porque nunca se sabía si la plata alcanzaba hasta fin de mes, decía ella, pero más si yo salía en bicicleta y tardaba en regresar, decía: «No se puede vivir con el Jesús en la boca».

¡Ay Jesús, ay Jesús! Ni con el Jesús ni con el suspiro, ese suspiro hondo que se va convirtiendo en angustia que oprime el pecho. Que después uno no sabe qué le pasa, y con una mano que le va del pecho a la garganta, apenas si atina a decir: «Tengo como una cosa acá». ¡Y claro, como no va a tener como una cosa acá, si vive con el Jesús en la boca! No lo pueden tener a uno todo el tiempo sobre ascuas.

Pero está lleno de tipos así. Que no se resuelven ni por el sí, ni por el no, o que se resuelven pero le dan largas al asunto. Que se van en amagues. Es conocido el caso de dos boxeadores que ya iban por el quinto asalto de la pelea, y se amagaban pero no se largaban una piña, hasta que un reo del público, les pegó el grito: «¿Qué les pasa, vo, son compañeros de pieza?».

Ahí está Bush, sin ir más lejos. Que Kadafi, ese zorro del desierto que vive en una carpa es el enemigo número uno. Que ahora no, que ahora es Saddam Hussein y les volamos Bagdad. Pero paren un momento porque apareció un tal Osama bin Laden, y lo vamos a reventar porque ya lo tenemos, pero no lo tienen.

Atención que ahora es Saddam Hussein otra vez que está fabricando armas de destrucción masiva. Un momentito, paren, alerta rojo porque Corea del Norte tiene la bomba. Pero no, ojo al gol que los terroristas son los musulmanes que pusieron la bomba en Bali. Ahora se llama Abu Bakar Ba’aysir el malo. Tampoco es cuestión de sacarle el ojo de arriba a estos países del sur ya que según un enviado de los EEUU, por aquí los comunistas siguen siendo un asunto a no descuidar.

Entre tanto peligro y tanta amenaza de destrucción masiva, un franco tirador los va matando de a uno. Allí, en sus propias narices norteamericanas. En su propia casa. Un hombre con un fusil, apunta y mata. Se suspenden las actividades sociales. El FBI, (Fabulosa Banda de Inútiles), no lo encuentra. No hay clases en los colegios. Se posterga el estreno de varias obras de teatro. Un hombre con un fusil, sin hacer distingos, apunta y mata. Dice ser Dios. Y eso, precisamente eso, es lo que Bush no puede tolerar. «Dios hay uno solo», dice Bush, y en lugar de señalar al cielo, se señala él. Pero tiene ese maldito defecto que no le permite ser un dios creíble. Titubea mucho. *

 

(*) Humorista

   

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje