SACERDOTES DE EEUU HABIAN SIDO DENUNCIADOS POR ABUSO SEXUAL DE MENORES

El Vaticano rechazó la "tolerancia cero" para casos de curas pedófilos

La Santa Sede decidió formar una comisión integrada por obispos estadounidenses y representantes vaticanos que intentará conciliar las normas sugeridas por el clero norteamericano con el derecho canónico.

La Conferencia episcopal en Dallas, reunida en junio pasado, tras los escándalos de abusos de menores de parte de sacerdotes, situación que fue definida por el Papa en el pasado abril como un «delito repugnante que no debe ser tolerado» tomó una serie de decisiones que fueron elevadas a la Santa Sede.

La «carta» adoptada en Dallas preveía la exclusión inmediata de los sacerdotes responsables de agresiones sexuales a menores, sobre todo en caso de reiteración, la notificación del caso a las autoridades judiciales y ponía fin a la cláusula del secreto impuesto a las víctimas que iniciaban una causa civil para obtener resarcimientos.

Por último, los obispos estadounidenses habían propuesto que cada caso de pedofilia llevado a conocimiento de la Iglesia debía ser examinado por una comisión diocesana, otro de los puntos controvertidos de la propuesta.

La decisión del Vaticano fue comunicada al presidente de la Conferencia Episcopal estadounidense, Daniel Gregory, con una carta del cardenal Giovanni Battista Re, prefecto de la congregación de los obispos.

El tema es objeto de un fuerte debate dentro y fuera de la Iglesia en el que ayer participó el cardenal colombiano Darío Castrillón Hoyos, prefecto de la Congregación para el clero, quien puntualizó que las acusaciones de pedofilia contra sacerdotes deben ser probadas «porque no se puede arruinar injustamente la vida de una persona».

Castrillón Hoyos destacó las discrepancias entre la ley universal de la iglesia y las leyes estatales «que a veces se olvidan de los derechos y de la dignidad del hombre acusado condenado» y constató «la preocupante ausencia de misericordia, perdón y conversión en la legislación estatal».

El cardenal aclaró que si bien la Iglesia se basa sobre estos principios «no es parcial con respecto a quien comete un delito, pero defiende sus derechos y la dignidad, como hijo de Dios». El prelado colombiano se refirió en particular a la «ausencia de una legislación humanitaria que apele a la dignidad del hombre y al pasado honesto del acusado».

«No es posible permitir que acusaciones injustas o que no han sido probadas arruinen la vida de un hombre y aclaró que «para las acusaciones verdaderas la ley existe» advirtiendo que «hay también falsos testimonios de parte de las presuntas víctimas y abogados que tratan de ganar dinero fácilmente».

Por lo tanto, el Vaticano decidió formar una comisión mixta en la que participen obispos estadounidenses y representantes del Vaticano, para que reflexionen sobre el tema de manera tal que se puedan conciliar las normas sugeridas por el clero estadounidense con el derecho canónico. El presidente de la Conferencia episcopal estadounidense, Wilton Daniel Gregory que viajó a Roma para recibir la respuesta del Vaticano, aceptó en nombre de los 288 obispos de su país la decisión de revisar las propuestas para contrarrestar el fenómeno que envenena la Iglesia en Estados Unidos.

El documento de respuesta del Vaticano expresa solidaridad hacia los sacerdotes y obispos «honestos» de Estados Unidos y a las víctimas de los abusos sexuales, pero aclara que las normas propuestas por los obispos de Estados Unidos no son conciliables con el derecho canónico. *

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