Municipales: entre el convenio y la realidad

Esto de los latinazos (así sin ge, que se asemeja más a un golpe de latín y expresa mejor la intención del pedante que los usa) es muy divertido. Hay algunos tipos que creen revestirse de un aura de prestigio cuando nos mechan alguna frase de estas en medio de la conversación, como si el hecho de recordar locuciones y frases célebres latinas y extranjeras en general los convirtiera automáticamente en personas cultas.

Frases como Delenda Carthago o Alea jacta est siempre encuentran cabida  aunque sean más o menos traídas de los pelos  en cualquier conversación de eruditos.

Claro que a veces estos latinazgos se prestan a confusiones y es así que, para decir que alguien no abrió la boca, es frecuente oír que Fulano «hizo mutis» o «mutis por el forro», ignorando que mutis por el foro no es más que una indicación entre paréntesis que hace el dramaturgo cuando quiere señalar que un actor debe abandonar el escenario por la parte posterior o telón de fondo…

Los otros días un amigo me decía que pensaba irse de vacaciones motu proprio porque había decidido viajar en su motocicleta. Y otro me comentaba que en la fiesta a donde había sido invitado, habría unas doscientas personas matto grosso… Hace poco me enteré de que Res non verba (una marca de tabaco amarelinho contrabandeado de Brasil) no quiere decir «la vaca no habla» (lo cual es perfectamente cierto) sino «hechos y no palabras».

Pero sin duda es en el lenguaje jurídico donde más abundan palabras y locuciones latinas; entre ellas, la ya citada pacta sunt servanda. Su contenido es tan obvio que el mensaje resulta casi tautológico: a nadie se le ocurre que un pacto pueda no cumplirse sin que la parte que no lo cumple reciba un merecido castigo. Está claro que todo pacto, acuerdo, convenio o contrato puede ser revisado y, eventualmente, modificado o rescindido.

Los funcionarios municipales están en todo su derecho de apelar a la vieja máxima latina para recordarles a las autoridades el convenio según el cual sus salarios deben reajustarse de acuerdo con la variación del Indice de Precios al Consumo.

De alguna manera, el concepto se vincula con la otra sentencia latina dura lex sed lex. La ley podrá ser dura (severa o rigurosa) pero es la ley y por tanto hay que acatarla: joderse y aguantarse en el molde. Es lo que parecen decir los municipales al intendente: usted firmó el convenio, así que ahora no le queda otra que aplicarlo y aumentarnos los sueldos.

Claro que esa postura aparentemente intransigente no ha generado demasiadas simpatías entre la población, que ve con malos ojos el nivel salarial casi privilegiado de que gozan los funcionarios de la Comuna. Es curioso cómo, ante las diferencias en el monto de las retribuciones, la gente se queda conforme con que se rebajen los sueldos altos en vez de exigir igualar para arriba, pero en fin, es un tema medio espinoso.

Ahora bien, dicho todo esto, yo me pregunto: ¿Estarán de acuerdo con la máxima latina los deudores en dólares? Sospecho que ninguno de ellos es capaz de defender ese principio. Y tienen razón. Esos pacta que suscribieron con sus acreedores (bancos o concesionarios de automóviles o lo que sea) no pueden ser servanda por la sencilla razón de que la cuota a que deben hacer frente se incrementó en casi un cien por ciento mientras sus ingresos en pesos se mantienen incambiados. En este caso, los pactos pueden no ser cumplidos…

Delicado asunto éste, ¿no? Y medio contradictorio. La situación de algunos los hace aferrarse a un principio, y la de otros, rechazar ese mismo principio. Claro, se me dirá que los que asumieron compromisos en dólares fueron inducidos a hacerlo por gobernantes irresponsables que modificaron las reglas de juego sobre la marcha. Es cierto. Pero no es menos cierto que las autoridades municipales también han sido víctimas de la irresponsabilidad del gobierno central; y que así como los particulares firmaron los conformes en dólares pensando que podrían hacer frente a su cuota, cuando el gobierno municipal ratificó el convenio con sus empleados, también lo hizo creyendo razonablemente que podría cumplir su compromiso.

El país y la sociedad toda están en una situación tan anómala que es peligroso dejar de lado la flexibilidad. Creo que el gremio municipal  al haber postergado hasta el próximo jueves la posibilidad de tomar medidas extremas  ha demostrado responsabilidad y madurez.

Sin dejar de reivindicar sus legítimos derechos, no deben perder de vista quién es el verdadero enemigo y no lanzar sus dardos contra un gobierno municipal que bastante tiene que lidiar con la coalición.

Y que no seamos nosotros los que debamos pagar el pacto. *

* Periodista

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje