El aislamiento y la desconfianza acorralan a la sociedad uruguaya
El director general del Centro Latinoamericano de Desarrollo (Celade) Mario Marenco Sosa, explicó a LA REPUBLICA que la sociedad uruguaya, debido a la crisis estructural producida por la incertidumbre de la gestión pública, las políticas económicas existentes y factores sociales agravados llevan a una lucha desigual para enfrentar la situación que ahoga cada vez más, ya no sólo a la clase media, sino al conjunto de la comunidad.
El aislamiento, la sensación de deterioro, la extrema desconfianza, la crisis de identidad, redefinición de los papeles en el hogar, así como los conflictos familiares, entre otros son consecuencias de esta situación de crisis.
El informe surge de un estudio realizado por técnicos del Celade a través de entrevistas realizadas a diferentes personas de sectores de la actividad pública, empresarial y privada, cuya identidad es mantenida en reserva.
En todos los casos, dijo Marenco, se pudo constatar que la mayoría de las familias uruguayas debió modificar sus patrones de conducta para adaptarse al nuevo sistema ante un acelerado deterioro de su nivel de vida, capacidad de consumo, aumento de la desocupación, baja del salario real y ahorristas sin ahorro.
Los esfuerzos por no caer debajo de la temida línea que encierra a la pobreza ha empujado a la gente a tomar decisiones muy diversas, desde ser muy creativos y enfrentar las dificultades, a quienes aún hoy se encuentran en estado de shock sin poder accionar o terminan quitándose la vida quienes no encuentran respuestas efectivas frente a la crisis.
La crisis de los bancos trajo aparejados, en un momento muy especial en la vida política del país, un descreimiento y desconfianza que se tradujeron a todo el sistema. A nadie se le hubiera cruzado por la cabeza, que lo mismo que estaba sucediendo en Argentina, hoy lo están experimentando los uruguayos.
Para que se entienda, » se supone que si uno pone plata en un banco, esa entidad más tarde nos devolverá nuestro dinero». La desconfianza en el sistema no fue más que la respuesta a esta vulnerabilidad que se funda en el descreimiento. Esta mezcla de sensaciones produjo un quiebre, una bajada de brazos, un conflicto interno en la sociedad, que sumado a factores sociales en forma acelerada han permitido que desaparezcan rápidamente las pautas y las creencias, entre ellas la propia identidad, armando rápidamente una nueva personalidad para salir de la grave situación.
Los consultados por el Celade afirman que lo que antes era su método o su estilo de vida, hoy debieron cambiarlo para poder sobrevivir.
La familia
Los roles familiares se redefinen, el concepto de familia se resiente y aparecen nuevos conflictos. En el común denominador de los consultados, el 90% indicó que entre uno y dos integrantes de la familia en general, habían perdido el empleo. Si se suma que en un 60% de los consultados, una persona de su familia emigró buscando nuevos horizontes, lo que determina una multiplicación de la emigración dado que la propia familia sigue a aquel que emigró.
Otro dato por demás elocuente es que los roles en las actitudes de búsqueda de empleo han cambiado. Ello se debe a que los conocimientos adquiridos han quedado de lado para alcanzar cualquier actividad que le permita llevar el sustento a su familia. Bien gráfico es, cuando una de las personas consultadas, manifestó que «tuvo que cambiar su rol de profesional en la salud para pasar a ocupar un trabajo de venta directa». También pasó que el padre de familia ahora desempeña las tareas de la casa, espacio reservado antes a su mujer.
Otro aspecto que arrojó la encuesta, es el referido a la forma de sustentarse una familia. El sueldo percibido debió ser ampliado a través de créditos para solventar los gastos diarios. Una vez que éstos llegaron al límite, la desesperación de hacer frente a los mismos terminaron en conflicto interno.
La sociedad uruguaya ha cambiado. Las pautas no son las mismas, lo explica la pérdida de credibilidad en el sistema, en el agotamiento del discurso, sólo surge la necesidad de ayudarse entre personas que están en la misma situación, señaló Marenco Sosa.
Sin duda hay una toma de conciencia positiva y un cambio de actitudes. «Si hay algo que el medio actual garantiza a mi empresa y mis empleados por igual, es una dieta constante de cambios en base a la capacidad creativa de todos. No importa lo que nosotros queramos, lo que cuenta es lo que nuestro cliente desea», dijo un empresario consultado para el trabajo del Celade. Finalmente, el director del Celade resaltó el espíritu renovador de la sociedad uruguaya, diciendo que la » pobreza saca de uno la parte más creativa, pero seguimos creyendo que es preciso fortalecer la credibilidad de las instituciones y que el sistema político perciba el sentir de las grandes mayorías dando tranquilidad a la familia como soporte del ámbito natural del desarrollo nacional. En definitiva se necesita la unión de todos para salir rápidamente de este aislamiento y desconfianza que acorrala a la clase media».
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