Dejan el timón de la política energética en manos de privados
La búsqueda afanosa de la coalición blanqui-colorada para dar a los capitales privados la conducción de la política energética, y las ganancias del sector, enfrenta ahora los cambios que la crisis genera.
La matriz energética del país está sufriendo las consecuencias de decisiones adoptadas para una época, si bien no tan lejana en el tiempo, absolutamente diferente de la actual.
Las decisiones de los gobiernos posdictadura, fueron adoptadas teniendo en cuenta un consumo eléctrico que crecía en el país a una tasa del 4-5 por ciento anual: la capacidad de generación propia estaba casi en el límite y la demanda iba camino de superar la generación.
Además faltaba respaldo técnico de altísimo costo para evitar el extremo. En ese marco se decidieron los contratos con generadores eléctricos argentinos, en vigencia; la incorporación del gas natural y la construcción de una central térmica alimentada con dicho combustible.
Ese marco planteaba sin embargo la escasa rentabilidad del proyecto de introducción del gas natural para los dueños: Ancap debió invertir 15 millones de dólares para introducir el gasoducto Colón-Paysandú. Otro gasoducto de UTE cruza en Concepción-Casablanca para alimentar centrales de generación eléctrica. Ancap invirtió también en el consorcio Gasoducto Cruz del Sur, asumiendo el costo de un ramal de la construcción en territorio argentino.
UTE firmó un contrato de largo plazo por el que se compromete a comprar un mínimo de medio millón de metros cúbicos diarios de gas natural.
«Este conjunto de inversiones en las que participaron Ancap y UTE, beneficiaban directamente a las empresas privadas Gaseba y Conecta», asegura el gremio de AUTE.
«UTE quiso aprovechar la llegada del gas natural para bajar costos con el proyecto de repotenciación de las centrales Batlle y La Tablada. Pero el gobierno no la dejó y decidió que se hiciera una inversión en una nueva central térmica a cargo de privados», insistieron los representantes sindicales. Concluyeron denunciando que la central térmica de respaldo, a cargo de privados, «iba a generar mayores costos y la licitación de la central tenía aspectos oscuros».
Si bien reconocen que se diversificaban las fuentes energéticas criticaron que se siga dependiendo de un solo país, Argentina, convocando a un debate nacional sobre Política Energética del Estado. *
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