EL NO PODER HACER FRENTE A LAS CUOTAS DEL BANCO HIPOTECARIO PRECIPITO LA DECISION

Desalojo sin piedad

Mariela Vizcaino no puede contener las lágrimas. En sus brazos sostiene a Nicolás, su hijo de un año de edad, el menor de tres. En la vivienda que habitó durante dos décadas, gracias al esfuerzo de su padre, ahorrista del BHU, ya fallecido, ingresa, orden de desalojo en mano, la jueza, acompañada de un aguacil y efectivos de la Seccional 19ª de Policía.

En una de la habitaciones del modesto apartamento se encuentra la madre discapacitada de Mariela, ajena al drama, y sus otros dos hijos, Nahuel de tres años y Junior, de seis. Frente al block de viviendas de la cooperativa de Millán y Lecocq, un centenar de vecinos se agolpan, indignados ante la situación. Abrazan a Mariela. Piden que no se efectivice el desalojo. Sobre la calle un camión de fletes aguarda la orden.

«Es una mujer de trabajo. Hace changas de limpieza en el supermercado del barrio y los vecinos la ayudamos en lo que podemos», gritan. Se sabe: no hay peor ciego que el que no quiere ver. A veces, la Justicia, además de ciega, es sorda.

«Hace veinticinco años que vivo acá. A raíz del fallecimiento de mi padre, comenzamos a arrastrar un deuda con el BHU que hoy es de dos mil dólares. Mi madre es discapacitada, y yo estoy sola para alimentar a mis tres hijos. Ahora tendremos que ir a vivir a la calle», señala la mujer

La última vez que Mariela pudo hacer frente a la deuda fue en el 2001, cuando abonó varias cuotas de a mil pesos a cuenta de la adeudado. Luego, la situación económica se tornó harto difícil para la familia. «No les importa. Ni siquiera a nivel humano. ¿A dónde voy a ir ahora?», se preguntaba la mujer.

«Los tiran a la calle como si fueran perros»

Indignados, los vecinos aguardaban un gesto que detuviese el desalojo. Pero cuando las pocas pertenencias de la familia comenzaron a ser trasladadas hacia el camión, el malestar ganó la tarde en el complejo habitacional.

«La tiran a la calle sin piedad. El banco tira a la calle a una mujer sola, desamparada, con tres criaturas, como si fuera un perro. ¿Cuánta plata más quiere el banco? El padre pagó durante quince años. Ese apartamento ya está tres veces pago», vociferó otra vecina.

En medio de los nervios, el accionar de un efectivo policial contribuyó a aumentar la tensión. Un vecino que se encontraba presente al momento del desalojo, fue agredido verbalmente por un efectivo de la Seccional 19. El hombre, que se encontraba tranquilo, solicitando que se interrumpiera el desalojo, al igual que otro centenar de personas, entre ellas mujeres y niños, fue el destinatario de una agresión verbal que dejó perplejo a quienes la escucharon. Y no fue la única agresión por parte de algún efectivo policial (ver recuadro).

«Mientras vos estás acá, tu madre está changando», fue la infeliz frase elegida por el oficial quien, ante la presencia de este matutino y colegas de Telemundo 12, optó por esconderse en el block de viviendas.

«Esto es vergonzoso», sintetizó Juan Duarte, presidente del Complejo Habitacional.

«Que una persona que ya pagó quince o veinte años sea desalojada porque, ante la muerte de su padre, y su situación familiar no pueda seguir pagando es inhumano. ¿A usted le parece que vengan y la saquen? Esto es vergonzoso», manifestó el hombre.

Minutos antes que la jueza se retirara de la vivienda, la Policía solicitó la presencia de una dotación de efectivos de granaderos, quienes se hicieron presente. El tema no pasó a mayores.

Pero hay una imagen que resume el drama de Mariela, sus hijos y su madre que, desde ayer, deberán vivir a la intemperie. Fue cuando Junior, ajeno a lo que ocurría, con esa ingenuidad que dan los seis años, quiso colaborar y, solito, llevó su almohada y su frazada al camión. *

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