Forman patrullas para proteger sus animales de los robos

Productores organizados contra el abigeato

El reciente caso del bodeguero y productor de Suárez, José Ropus, que fue procesado sin prisión por dispararle con un arma a un ladrón de ganado, permitió vislumbrar el fenómeno cada vez más extendido del abigeato. La crisis económica provocó que en distintos puntos del área metropolitana, se sucedieran los robos a animales de granja, orientados especialmente al consumo. Recientemente, en las inmediaciones de la ruta 33 y 67 (bajo la jurisdicción de la ciudad de Sauce-Canelones) fue encontrada una vaca colgada de una columna del alumbrado. Estaba carneada y le faltaban sus cuartos traseros.

Ayer por la mañana, cerca de un centenar de personas organizó una manifestación pública en defensa de Ropus. Concentrados frente a la bodega ubicada en el camino Pérez Olave y Ruta Nº 84, rumbo a la Colonia Berro, cuestionaron a la Justicia de esta ciudad por ser benévola con los infractores.

«La Justicia se hizo para que los vecinos no la tomáramos por nuestras propias manos. Alguien de la Suprema Corte va a tener que venir a entrevistarse con nosotros, si no acá ya no se tendrá mucho más miramiento y puede pasar algo más grave», explicó Raquel Amaro.

La productora agregó que esta situación de robo de ganado se viene repitiendo en muchos lugares del país, sólo que los propietarios de los establecimientos de Suárez, por su proximidad geográfica, pueden organizarse de una mejor forma.

¿Hambre?

Los habitantes del lugar afirmaron que en los últimos meses se hizo cada vez más frecuente el robo de animales, pero no siempre se encontraban rastros de faena.

Las especulaciones sobre los motivos que llevaron a ejecutar estos delitos son variados, desde que lo hizo gente con necesidad de satisfacer su hambre, pasando por la venta a familias individuales o a pequeñas carnicerías que evitan la compra a los frigoríficos.

Desde hace unos pocos meses, una treintena de productores de Suárez-Canelones se están organizando a fin de prevenir el robo de ganado. Intercambio de número telefónicos mediante, los vecinos ante cualquier indicio de robo, hacen sonar «el alerta» comunicándose inmediatamente.

Raquel Amaro, residente de la zona, explicó que entre varios productores están patrullando periódicamente la zona. A veces se les dificulta la vigilancia, ya que los delincuentes cortan los alambrados y se internan en diversas propiedades.

La recorrida de los productores por los campos la efectúan en caballo o en vehículos, pero a pesar de la implantación de este operativo, no pueden impedir el continuo abigeato.

Hace un año comenzaron con frecuencia los robos de vacas, cerdos y caballos. Cuando los responsables de estos actos eran conducidos a la Justicia, a las pocas horas les daban la libertad.

Cabe recordar, el robo realizado en el departamento de Salto, donde dos personas faenaron un vacuno. Uno de ellos lo tomó de la cabeza y el otro de la cola, en el momento en que era degollado para llevarlo a un monte de pinos donde lo cuerearon y trozaron, fueron sorprendidos por los propietarios del lugar, a lo que optaron por darse a la fuga, logrando llevar sólo algunos trozos de la carne.

Otro hecho de similares características tuvo la particularidad de que los ladrones se llevaron el resultado de la faena en una camioneta.

Productor procesado

La gota que colmó el vaso fue el incidente que protagonizó José Ropus. El lunes pasado por la madrugada tres personas se llevaban varias vacas y terneros de una de las propiedades, y tras ser avisado del robo, el bodeguero comenzó a seguirlos en su jeep. Habría manifestado el ahora procesado, que dio la voz de alto a estas personas y en medio de la persecución, una bala hirió a uno de los ladrones.

La jueza Rivero de Suárez lo procesó sin prisión al igual que al ladrón de ganado. Mientras el productor estuvo detenido, fue robado nuevamente. La comisaría de esta ciudad cuenta con un total de 40 efectivos. Este número es considerado insuficiente para desarrollar la tarea de vigilancia, aunque afirmaron que tratan de ser lo posible con los recursos disponibles.

Sobre el robo de ganado, fuentes de la seccional policial sostienen las tasas mensuales se encuentra dentro de los promedios de abigeatos que tiene el resto del país, «ya que es una realidad que no sólo ocurre en Suárez sino que se da en todos lados», acotó la fuente. Más que el robo para el consumo familiar de carne, en esta jurisdicción, el abigeato se hace «para la venta por unas chirolas, teniendo en cuenta la necesidad de la gente», sostuvo un efectivo policial. *

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