Ecobreves
VENEZUELA – Recuperan cóndores
La cría de polluelos en cautiverio y la educación de la población son las principales estrategias de la fundación Bioandina para recuperar las poblaciones de cóndores, extinguidas hace varios años de los Andes venezolanos.
El programa de reinserción del cóndor lleva ya cuatro años, y se enfoca ahora en reducir los factores que provocaron su desaparición.
Estas aves que volaban sobre la sierra nevada del occidental estado de Mérida fueron diezmadas por los pobladores que las cazaban al creer que atacaban al ganado.
Siete ejemplares adultos fueron devueltos a su hábitat mientras varios polluelos nacidos en cautiverio serán liberados cuando estén listos para volar.
CUBA – Aves sin abrigo
Miles de aves migratorias que llegan en octubre a la península de Guanahacabibes, en la porción más occidental de la isla de Cuba, no hallarán abrigo por el desastre que provocó el 20 de septiembre el huracán Isidore.
«Encontrarán un paisaje irreconocible e inhóspito, al menos por ahora», dijo un especialista al comentar el impacto de Isidore, que castigó la occidental provincia de Pinar del Río.
Pitirres, chillinas, azulejos, golondrinas, halcones peregrinos y patos de la Florida son algunas de las aves migratorias que conforman más de 50 por ciento de las especies de Guanahacabibes, una de las seis reservas de biosfera cubanas.
EL SALVADOR – Certifican cafetales
Entre enero y agosto de este año, 52 fincas agrícolas de El Salvador recibieron el sello verde, que certifica el apego a estrictas normas ambientales, otorgado por la organización internacional Alianza para los Bosques (Rainforest Alliance).
El sello, que fue entregado a fincas que comprenden un área sembrada de mil 112 hectáreas, reconoce la protección de bosques, ríos y fauna, la reducción del uso de plaguicidas y el fomento de la educación ambiental, entre otras cosas.
Otras 196 fincas en nueve departamentos del país aguardan la certificación.
BRASIL – Prodigiosa absorción de carbono
El jatobá, guapinol o algarrobo (Hymenaea courbaril), árbol de las selvas tropicales y subtropicales de América Latina y el Caribe, tiene una notable capacidad de absorción de dióxido de carbono, el principal gas invernadero vinculado al calentamiento global, afirma una investigación brasileña.
El jatobá, como se lo conoce en Brasil, acelera su crecimiento ante mayor presencia de dióxido de carbono, descubrieron investigadores del Instituto de Botánica de Sao Paulo.
Las plántulas de la especie duplicaron su absorción del gas e incrementaron su biomasa en 50 por ciento al ser cultivadas en ambientes con 720 partes por millón de dióxido de carbono, el doble de la concentración actual del gas en la atmósfera terrestre.
El estudio no permite, sin embargo, asegurar que los ejemplares adultos conservan la misma propiedad en el ambiente natural del bosque.
Fuente: Inter. Press Service.
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