Frustran otro remate judicial
El fenómeno por el que la propia comunidad comienza a movilizarse de forma militante para impedir que a los productores se les prive del medio de vida va adquiriendo ribetes que superan las definiciones filosóficas que pueda defender la Asociación de Abogados y que nadie cuestiona. Ayer el presidente de dicha asociación, Ronald Herbert, reaccionaba ante los sucesos acaecidos en Artigas preguntándose y preguntando si estábamos retrocediendo a los tiempos del lejano oeste.
La pregunta puede ser pertinente, también la anunciada posible denuncia penal contra los que amenazaron a abogados y rematadores, pero no contaron con que en la sociedad operan otras fuerzas y otras formas de ver las cosas y de solidaridad entre los hombres.
Lo sucedido en Artigas volvió a repetirse ayer, en su esencia, en Colonia. No tuvo las características que preocuparon a más de uno en cuanto a amenazas y otras formas de presión, pero en los hechos funcionó con los mismos principios y obtuvo los mismos resultados.
En efecto, representantes del Movimiento de Productores Rurales y de los deudores en dólares de Colonia se movilizaron en forma conjunta para impedir el remate judicial impulsado por una institución financiera contra una productora rural de la zona de Tarariras.
La damnificada de 50 años, estaba al frente de un establecimiento dedicado a la cría de cerdos y se vio enfrentada a esta situación extrema al no poder hacer frente a sus compromisos en la moneda norteamericana tras el colapso del sistema financiero.
Si bien el campo estaba próximo a Tarariras la subasta se llevó a cabo en dependencias del rematador a la vera de la Ruta 1 en el paraje Laguna de los Patos. Allí se encontraban en depósito los cerdos que serían pasados bajo martillo. Sin embargo, nada puso hacer el martillero cuando la muchedumbre -entre los que flameaban banderas verdes y blancas de los productores agropecuarios con su leyenda «Rentabilidad o Muerte»- comenzó a cantar el Himno Nacional.
Llegado el momento de presentar ofertas, ninguno de los presentes lo hizo, ni siquiera por el precio de base. El rematador interrumpió entonces su labor y dirigiéndose a la gente les dijo» yo no tengo más remedio que hacer esto, pero ustedes tienen razón, esta es la consecuencia de la crisis económica y social y la culpa es de este gobierno que la promueve».
Acto seguido, en medio de la cerrada negativa de los presentes a efectuar ofertas, la única que se le presentó la martillero fue la que realizó un hijo de la productora perjudicada, «para que mi madre vuelva a recuperar lo suyo».
Edgard Ilhenfeld, directivo del Movimiento de Productores Rurales colonieneses comentó que tanto «la gente del campo como los de la ciudad, que estamos afectados por iguales problemas, vamos a seguir haciendo ese tipo de movilizaciones todas las veces que sea necesario, hasta que los gobernantes se acuerden que existimos y piensen en alguna solución para los males del pueblo».
Procesamiento
Por otra parte, la Justicia dispuso el procesamiento y remisión a la cárcel de un hombre que se identifica con las iniciales JGCM, casado de 58 años, como autor responsable de un delito de homicidio en grado de tentativa, disponiendo además pericia siquiátrica.
El hecho que fuera informado por LA REPUBLICA se refiere al incidente ocurrido en una escribanía ubicada en el centro de Dolores donde el mencionado sujeto se presentó portando un cuchillo y agrediendo a una profesional que había firmado una misiva por la que le cobraba una deuda de cinco mil dólares. *
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