SEMINARIO ANALIZO LAS PERSPECTIVAS DE LA INFANCIA EN NUESTRO PAIS

El Iname, con iguales recursos, enfrenta un aumento de la demanda del 130%

Con una mayor marginalidad, más asentamientos y un incremento en el número de niños trabajando en la calle cada vez a menor edad, los esfuerzos de Iname son insuficientes para abarcar el aumento de niños sumidos en la pobreza contextual.

La realidad golpea la cara, con tristes ejemplos de menores que deben cortar leña por un almuerzo, como se da en el departamento de Flores; o recorrer las chacras para pedir un poco de comida, como se registró en Salto. Funcionarios de Iname, entienden que se vive una situación de «catástrofe», donde por falta de recursos, el instituto carece de comestibles, medicamentos y de insumos imprescindibles. Mientras tanto, Enrique Saavedra de la ONG Gurises Unidos propone como solución a largo plazo, instaurar un Plan Nacional de la Infancia con la inclusión de movimientos populares.

Las autoridades de Iname confían en que la situación presupuestal se normalizará, teniendo en cuenta la voluntad del ministro de Economía, Alejandro Atchugarry de asegurar recursos hasta fin de año. La esperanza está dada también por parte de los provedores, que tendrían oxígeno por el atraso en los pagos del Instituto.

Es que la reducción en la ejecución del presupuesto llevó a un atraso de 3 meses en el pago a las 500 organizaciones no gubernamentales con las que tiene convenio, mientras que las deudas con los proveedores en algunos casos superan el año.

Iname mantendrá sus actuales servicios a pesar del incremento de la demanda que atiende. Para el año 2003, las autoridades no tienen certeza de lo que ocurrirá en materia presupuestal. En ese sentido recuerdan lo que dijo el ministro Atchugarry: «Todo depende de la recaudación».

En los últimos años los recortes llevaron a desmantelar servicios como la asistencia sanitaria o tercerizar otros como el área psiquiátrica. El organismo paga ahora unos $3 millones por mes a clínicas psiquiátricas privadas.

En Uruguay unos 220 mil hogares tienen las necesidades básicas insatisfechas (NBI) y en el año 2000, el Instituto Nacional de Estadística (INE) detectó a 51 mil niños que estaban en situación de indigencia. El Instituto Nacional del Menor atendió a 18.918 niños en 1995 y en los primeros seis meses de este año, la cifra ascendió a 43.777 con un crecimiento superior al 130%.

«El mundo del revés»

En el marco de la Jornada, Infancia y Emergencia Social, organizado por el Centro de Formación y Estudios del Iname, el psicólogo Carlos Fonsalía, afirmó que el Instituto está viviendo una situación grave y advirtió que para no caer en una frivolidad, deberá contextualizarse teniendo en cuenta la realidad social del país.

«Fábricas vacías y cárceles repletas, una paupérrima condición de la población y en ese marco, está el Iname, que forma parte de un Estado que vive de ajuste en ajuste y provoca el desajuste de todo lo que está debajo», sostuvo Fonsalía.

Explicó que las familias deben subordinarse y resignarse al mandato de políticas económicas, por lo cual entendió, que actualmente Uruguay vive el «mundo del revés».

El psicólogo informó que a partir del año 1995 la planilla de funcionarios disminuyó en 850.

Afirmó que es ínfimo el porcentaje de menores de alto grado de vulnerabilidad donde el Iname puede llegar, mayormente por la falta de presupuesto, «que se da a cuentagotas». *

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