Presentan denuncia judicial por pescadores rusos y ucranianos
La investigación realizada por LA REPUBLICA en torno a la situación de los pescadores rusos y ucranianos que fueron engañados por un compatriota bajo la promesa de un sueldo de 250 dólares mensuales por pescar krill, a bordo del barco «Esperanza», con bandera boliviana, ameritó que el Registro Internacional Boliviano de Buques (RIBB), organismo encargado de expedir dicho permiso, intervenga directamente en el asunto.
Así lo hizo saber el jefe de Unidad del RIBB, capitán Marcos Lazo, quien anoche se comunicó desde La Paz con la redacción de LA REPUBLICA, tras leer la edición digital de nuestro matutino.
El jerarca dijo que su gobierno hará todo lo que corresponda «vía diplomática u operativa», para que se cumpla con los derechos de los trabajadores.
«Nos comunicamos con el representante del buque quien, a su vez, habló con el administrador y nos informó que el barco fue vendido y no continuará con bandera boliviana, por lo que comenzarán los trámites correspondientes. También se nos dijo que mañana (por hoy) el propietario del buque se presentará en Uruguay», afirmó a LA REPUBLICA el jefe de la Unidad del Registro Internacional Boliviano de Buques. Cabe aclarar que Bolivia, pese a no tener salida al mar, cuenta con facultades, al igual que todos los países sin litoral, puede otorgar su bandera a los buques que crea conveniente, según se establece en la Convención de Derecho al Mar de la Organización Marítima Internacional (OMI).
En Uruguay el gremio de los trabajadores de la pesca presentó una denuncia judicial por las amenazas y condiciones de trabajo de sus colegas rusos y ucranianos.
Según trascendió los trabajadores extranjeros concurrirán hoy, con un traductor, ante el magistrado.
La historia
El hecho tomó estado público luego que LA REPUBLICA diera a conocer la situación de veintiséis pescadores rusos y tres ucranianos que, desde hace dos meses se encuentran varados en tierras uruguayas, luego de haber sido reclutados en la ciudad de Kalingrado, por un ciudadano ruso que les prometió un sueldo de 250 dólares mensuales por la pesca del krill
Los protagonistas relataron a este medio la odisea padecida desde que partieron de Kalingrado, pasando por Varsovia, hasta arribar, vía aérea el 29 de julio pasado a Montevideo. En Kalingrado fueron contactados por un ciudadano ruso, de nombre Tsurkan, quien les prometió el empleo.
Los trabajadores, que debieron pagarse el traslado desde Kalingrado hasta Varsovia, realizaron tareas de mantenimiento del buque durante dos meses con miras a zarpar en busca del krill. Sin embargo, los dólares prometidos nunca aparecieron por lo que la tripulación decidió presentar al capitán del buque, de origen ucraniano, una carta firmada notificando que dejaban de trabajar hasta que no se les abonara el dinero adeudado.
A partir de ese momento, según narraron los tripulantes a LA REPUBLICA, comenzaron a ser amenazados por un ciudadano ruso, residente en Uruguay, que se dedica a la proveeduría marítima. Se les dijo además que, de hacer pública su situación, sus familiares en Rusia «sufrirían las consecuencias».
Entre tanto, una delegación del Sindicato Unico Nacional de Trabajadores del Mar y Afines (Suntma) se reunió con el presidente de la Comisión de Derechos Humanos, el diputado del EP-FA. Edgar Bellomo y autoridades del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, para denunciar la situación.
El diputado Bellomo dijo a LA REPUBLICA que la comisión está en «estado de alerta» preocupada por la situación de los trabajadores rusos y ucranianos y por la aparente violación de un contrato de trabajo, lo que ocurre en aguas territoriales uruguayas. Hoy, los gremialistas tienen previsto reunirse con la Comisión de Legislación del Trabajo de la Cámara Baja. *
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