Obreros del Sunca tapan pozos a cambio de un plato de comida
La situación no deja de ser llamativa: en una de las zonas de mayor explosión demográfica de Latinoamérica, donde hasta hace algún tiempo habían caminos que permitían un traslado al menos digno, hoy existen pozos y terrenos erosionados. Desde la comuna canaria se sostiene que de momento, al menos hasta que se regularice el pago de tributos por parte de los vecinos en el entendido de que si no hay dinero no se puede trabajar no se volverá a hablar de obras. En ese sentido, obreros desocupados de la construcción, junto a los vecinos, han implementado una iniciativa para paliar la situación mientras se espera por la ayuda oficial.
El anuncio lo realizó el propio director de Obras de la Intendencia de Canelones, Eduardo Pereyra, en el marco del último llamado a sala al intendente Tabaré Hackenbruch. Allí se afirmó que en la Costa de Oro no habrían más obras debido a la alta tasa de morosidad.
Voceros del movimiento Vecinos de la Costa reaccionaron con preocupación y aseguraron a LA REPUBLICA que «esto no solo se está dando en la costa y lo que estamos pidiendo es que se sienten a hablar con nosotros. Y además, creemos que si no tienen dinero es por las desprolijidades que cometen». En este marco los vecinos articularon un emprendimiento llamado «Encuentro por soluciones» que busca coordinar los esfuerzos tendientes a encontrar las soluciones urgentes que se necesitan, siendo conformado por el PIT-CNT y diferentes movimientos sociales.
Se coordinó que obreros de la construcción pertenecientes al Sunca por estos días prestan sus servicios haciendo reparaciones o tapando pozos, a cambio de lo que los afectados puedan ofrecer, ya sea dinero o alimentos.
Mario Pérez, representante del gremio de la construcción asegura que «esto nació a raíz de la necesidad de compartir la problemática con los vecinos. En el «Encuentro por soluciones» están todos los gremios y organizaciones sociales de la Costa de Canelones» explicó. El dirigente gremial resaltó el hecho de que más de 50 mil obreros de la construcción han quedado sin trabajo en los últimos 4 años a nivel nacional. Debido a ello, «los trabajadores nos vimos obligados a organizarnos para intentar solucionar los problemas. Hemos transformado los barrios en los que vivimos en verdaderas organizaciones sindicales. Estamos organizando ollas populares en un intento de resistir la situación. Por otro lado, en estos momentos se están realizando jornadas de trabajo solidario para y con los vecinos. Eso quiere decir que estamos trabajando con nuestras propias herramientas, tapando pozos y haciendo cunetas. Como se trata de un trabajo solidario, si los vecinos tienen posibilidad de pagar por nuestro esfuerzo, se recibe, pero si no es así, también lo hacen con alimentos o con lo que puedan. Entendemos que nuestra dignidad tocó fondo y eso ni se vende ni se compra», concluyó Pérez. *
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