Los uruguayos fumaron 3.214 millones de cigarrillos
La tendencia a la caída del consumo de cigarrillos se observa desde 1998. El cáncer, la información brindada sobre las consecuencias del hábito de fumar y las enfermedades cardiovasculares, además de la crisis económica agudizada en los últimos 4 años, ayudan a ensayar una respuesta acerca del descenso de las ventas.
Lo cierto es que en 1998, el consumo per cápita diaria en Uruguay era de 17,5 cigarrillos y en el año 2001, los fumadores uruguayos consumieron en promedio 16,5 cigarrillos diarios.
El grupo tabacalero British American Tobacco (BAT) comercializa en Uruguay las marcas Montana, Kent y Lucky Strike. Darío Díaz, gerente de Asuntos Corporativos de esa tabacalera, dijo a LA REPUBLICA que «la decisión de fumar no puede tomarla un menor de edad» y agregó que «quien resuelva hacerlo debe estar informado sobre los riesgos para la salud asociados al consumo de tabaco».
El año pasado se comercializaron en Uruguay, entre las tres compañías aquí instaladas, 3.214 millones de cigarrillos, equivalentes a 160.700.000 paquetes. En 2000, se vendieron 3.450 millones de cigarrillos, es decir, 172.500.000 paquetes.
La facturación anual aproximada alcanza los U$S 200 millones
Marketing inesperado
La forma de comunicar y publicitar las marcas pertenecientes al grupo British American Tobacco, no es usual. No sólo procuran que su público sea adulto, informado sobre los efectos del cigarrillo, sino que la compañía tabacalera reconoce que fumar puede producir cáncer. Consultado Darío Díaz sobre si este mecanismo de comunicación no perjudica las ventas, respondió que «si bien somos una empresa que tiene como objetivo la rentabilidad, la misma debe obtenerse en forma adecuada para la sociedad». Añadió que «el rol del Estado es insuficiente acerca de la comunicación sobre los efectos de fumar tabaco».
El grupo tabacalero comercializa 300 marcas en 180 países, posee 15% del mercado mundial y 84 fábricas en más de 65 países.
En Uruguay comenzó sus operaciones en 1997 e invirtió unos U$S 25 millones, y por la comercialización de las tres marcas nombradas y fabricadas en el país, paga impuestos al Estado por U$S 3 millones al año.
En Uruguay, a fines de 2000, esta tabacalera tenía una participación de mercado del 2% y actualmente alcanzó el 7%. Según relató Darío Díaz, «tenemos especial cuidado en que las pautas de publicidad no se ubiquen en programas donde los espectadores sean niños o menores, y además, que la publicidad tenga relación con personas que se encuentren haciendo deporte, pues tales extremos conforman una contradicción». Díaz entendió que «la sociedad y el mundo están cambiando y no puede venderse un mensaje poco creíble a la gente que de alguna manera ya está informada por los medios de comunicación sobre las consecuencias del hábito de fumar».
En Uruguay no existen normas que regulen la publicidad de los cigarrillos, los horarios donde pautan las compañías tabacaleras y tampoco se regula la comunicación al consumidor sobre la composición del producto.
Hace más de dos años quedó stand by un proyecto de ley para modificar la leyenda de las cajas de cigarrillos. La discusión entre los legisladores y las compañías tabacaleras no llegó a síntesis alguna, por tanto la leyenda actual es la de siempre: «Advertencia: Fumar es Perjudicial para la Salud. MSP». Algunos proponían un mensaje más directo como por ejemplo. Advertencia: Fumar produce cáncer. *
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