CON LA SUBA DEL DOLAR AUMENTARON LOS PRECIOS DE LOS MATERIALES DE CONSTRUCCION

El 80% del Sunca está parado y el 60% de las viviendas necesita refacción

 

Ante la posibilidad cierta de perder otros 10.000 puestos de trabajo en el sector, donde apenas quedan 19.000 y fracción activos «en planilla», el Sindicato Unico Nacional de la Construcción y Anexos (Sunca) definirá en horas, líneas de movilización en las obras.

Para el gremio la reformulación del Banco Hipotecario, sin atribuciones para el fomento social, implica la suspensión de las licitaciones aprobadas del año 2000: 1.604 viviendas que generarían 6.000 puestos de trabajo.

«Entre octubre de 1998 y junio de 2002, el gremio de la construcción perdió 50.000 puestos de trabajo. En lo inmediato se pierden 6.000 más y la proyección amenaza llevarnos a 10.000 a corto plazo», afirmó Pedro Porley, presidente del Sunca. Aseguró que, a junio de 2002, había sólo 19.800 trabajadores de la construcción en actividad y aportando, según datos del Banco de Previsión Social.

Al problema se sumó días atrás la denuncia del sector empresarial por la suspensión de 22 obras de viviendas previstas por el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente.

«Acorde al análisis efectuado, tenemos la convicción que 7 de cada 10 trabajadores de la construcción está hoy desocupado. Y de cada 3 trabajadores en actividad, 2 lo están sin cobertura social alguna», dijo el sindicalista.

Maldonado, el departamento que lideraba como fuente de mano de obra para el sector, enfrenta la peor situación del país. Le siguen Salto y Paysandú. «Estuvimos en Salto donde repartimos más de 500 canastas de alimentos del Fondo de Solidaridad; en Paysandú, entregamos unas 350 canastas. Casi el 80% de nuestros trabajadores en aquella zona están desocupados», dijo Porley.

Los «territoriales»

«La situación de quienes se están quedando en el país está degradándose rápidamente», se afirma desde el sindicato. Los menguados recursos de quienes trabajaban en el sector se esfumaron. Los seguros de paro han caducado al cabo de seis meses en miles de casos.

«Centenares de compañeros pasaron primero al informalismo, después a la venta en ferias o donde pudieran. Hoy, están al borde de la marginalidad», sentenció Porley.

Ante esta realidad la conformación de los «territoriales», alrededor de las ollas populares en Montevideo primero, y ahora en el Interior, es el único nexo de estos desocupados con una supervivencia ínfima.

Algunos «territoriales» como el de Nuevo Lecocq, alcanzan ya a las 500 familias, mientras cobran volumen los de Santa Lucía y Las Piedras; en el Interior, el de Colonia atiende a unas 200. *

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