Santos
Con todo este asunto de la canonización de Josemaría Escrivá de Balaguer, creador y fundador del Opus Dei, me adentré en los inescrutables caminos de Internet y me di con un montón de cosas interesantes. Algunas de ellas las dejo caer aquí tal cual las encontré.
El Opus Dei, «Obra de Dios», fue creado por él durante la República Española y luchaba contra ésta a fin de permitir la vuelta de una monarquía de derecho divino. En el curso de la guerra civil española se transforma en el director de conciencia de Francisco Franco. Las primeras oficinas del Opus Dei estaban ubicadas directamente en el Ministerio del Interior en Madrid. Buscaban jugar un rol comparable al de la Inquisición: un servicio de informaciones encargado de verificar la calidad ideológica de los cuadros del régimen y denunciar a aquellos que fueran «herejes».
Durante la guerra establece lazos con algunas organizaciones católicas que colaboraban con los países del Eje (nazis y fascistas), ya que Escrivá de Balaguer veía en el Opus Dei un bastión contra el marxismo. Llamó a combatir el comunismo y a los judíos. Escribió: «Hitler contra los judíos, es Hitler contra el comunismo». En América Latina, fue en los países con dictaduras donde más se desarrolló.
Sorprende la rapidez de canonización de Escrivá, ya que generalmente puede demorar siglos. No sé si tendrá que ver, pero cuando Juan Pablo II convocó un Consistorio extraordinario para examinar las finanzas del Vaticano, en quiebra por varios errores financieros, aseguran que el representante del Opus Dei hizo un cheque por la totalidad de las deudas.
Según un estudio realizado por varios teólogos el 78% de los santos y beatos pertenece a la clase alta, el 17% a la clase media, y sólo el 5% a la clase baja. Si Jesús, dicen, fuera enfrentado hoy a los procedimientos de canonización no los superaría, era pobre y fue perseguido por el poder.
Y eso, según parece, no está bien visto. *
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