Amplios sectores de la sociedad uruguaya van en caída libre
Uruguayos campeones, de América y del mundo», fue algo más que un simple cántico de tribuna extendido en todo nuestro país. Significaba, de alguna manera, el sentir de una Nación que se vestía aún con el traje de un progreso generado a raíz de las penurias de guerras que en general, se peleaban muy lejos de nuestro territorio.
Ahí nació el mito aquel de la «Suiza de América», que junto a las proezas de Obdulio y los suyos hacían del «ser uruguayo» motivo de enorme orgullo.
Ahora bien, pasado el tiempo y mientras el mundo giraba a una velocidad mayor a la que se puede percibir desde estas comarcas, esa sensación de solidez y seguridad nacidas del viejo Estado benefactor se fue apagando. Eso provocó, entre otras plagas, que en un país donde todos sus hijos tenían acceso al alimento diario –no hablemos de salud ni educación– hoy vemos, como en una obra macabra de la existencia, a cientos de miles de uruguayos que dependen de su suerte y de las manos solidarias de quienes todavía están en condiciones de ayudar a los demás para simplemente no morir de hambre.
Cruel realidad africanizada de un país que supo de otras épocas tildadas de «vacas gordas» –otro elemento de nuestra mitología– y que ahora ve con asombro cómo sus habitantes se dedican a hacer cola, ya sea en la puerta de los Consulados o en la puerta de los comedores y merenderos.
Cola I
Días atrás, en una medida inédita, las gremiales que agrupan a productores lecheros de todo el país decidieron una forma de protesta tan particular como solidaria: regalar leche. Ante lo que entienden un precio que no cubre los costos de producción, los tamberos tomaron la iniciativa de regalar su producto en diferentes puntos del país. Fue así que en San José, Colonia, Florida, Melo, Salto, Paysandú, por sólo nombrar algunos, extensas colas se arremolinaban en torno a los viejos tarros de lechero a los efectos de llevarse un poco del vital elemento. Voceros del sector informaron que más de 40 mil litros se entregaron ese día. De no obtenerse una respuesta positiva desde ámbitos oficiales, la medida se repetirá en Montevideo. La demostración de los tamberos dejó en evidencia además las carencias de miles de uruguayos que en muchos casos «con vergüenza» fueron a buscar un litro de leche.
Cola II
Otra propuesta de hondo carácter humanitario es el Fondo Social de la Construcción creado en el año 1993. Está formado por la Cámara de la Construcción, la Asociación de Promotores Privados de la Construcción y los obreros del Sunca (Sindicato Unico Nacional de la Construcción y Afines). En horas en que la industria de la construcción está pasando por uno de sus peores momentos, miles de trabajadores se encuentran desocupados y esta organización es una vía solidaria que tira un salvavidas. Hugo Pedrozo, representante del gremio de los trabajadores señaló a LA REPUBLICA que «se perdieron 45 mil puestos de trabajo desde octubre de 1998 hasta mayo de 2002, y en el último año, el ritmo fue de 1800 puestos perdidos mensualmente, siendo 6.000 los obreros que se quedaron sin empleo, sólo en los últimos 45 días».
Desde el pasado 18 de setiembre y por espacio de un mes, el Fondo está repartiendo canastas de alimentos en todo el país, estimándose que se entregarán más de treinta mil.
Cola III
El no da para más dejó de ser un recurso para cualquier conversación para transformarse en un sentimiento que crece a lo largo y ancho del país. «Nos dejaron sin esperanzas», reconoce Alberto, un futuro ingeniero de 28 años que ocupa su lugar en una cola de más de ocho cuadras en las cercanías de la Casa Deghli Italiani. El motivo es retirar un número que lo habilite a participar en un sorteo para tramitar la ciudadanía italiana. El sorteo será en los próximos días, pero los ganadores deberán esperar más de un año para que su trámite sea enviado a Europa. «No tengo apuro, primero me quiero recibir, pero quiero tener los papeles por las dudas. Uno no sabe cómo van a ir las cosas acá, pero si nos fijamos en cómo estamos, es difícil ser optimista», sostiene. A su lado esta Carlo, un jubilado que supo llegar desde Piamonte junto a su padre y hoy le toca hacerle el aguante a su nieto, quien está resuelto a hacer el camino inverso. «A mí me duele lo que está pasando, pero él ya no tiene futuro acá», afirma amargado.
Lo llamativo, más allá de la extensión de la fila, es que la amplísima mayoría parece pertenecer a la devaluada clase media uruguaya, esa que ve cómo la dura realidad que se vive un poco más abajo en la escala social trepa a un ritmo imparable.
«Me quiero ir antes de que esto se vaya a la mierda», sostiene Carina, quien a los 30 años sostiene que «este país ya no es viable, no tenemos futuro». Para los uruguayos, Estados Unidos, España e Italia siguen siendo los destinos más habituales al momento de emigrar. El primero siempre fue llamado «tierra de oportunidades», al menos hasta el 11 de setiembre del año pasado. En el momento en que los Boeing secuestrados por los esbirros del escurridizo Bin Laden se estrellaron contra las «Twins Towers», el mundo cambió y la vida para los que llegan a ese país buscando un futuro mejor se ha complicado notoriamente, sin obviar la fuerte depresión económica por la cual están atravesando. Entretanto, Bush Junior se encamina hacia otra guerra.
A todo esto, allí están Pablo Moreira, detenido después de protagonizar un incidente en un avión de línea norteamericano y Ana Karen Márquez, la joven madre embarazada que fuera apresada por tener documentación falsa comprada por 20 dólares y quien ahora espera volver al país después de que la Justicia se expida sobre su caso. A ellos hay que agregarle los 40 compatriotas que mensualmente son deportados desde el aeropuerto de Miami. Aun así, sigue siendo un destino apetecible y los miles que fueron a hacer cola para retirar los formularios a los efectos de participar en el sorteo de visas que realiza la Embajada estadounidense, es una prueba.
En tanto, en el caso de España e Italia la situación no es muy diferente, con la salvedad de los fuertes vínculos culturales y familiares con esos paises.
A lo ocurrido en La Casa Deghli Italiani hay que sumarle el hecho de que en las puertas del Consulado se vieron escenas estremecedoras con filas de varias cuadras y hasta de tres días de duración. Respecto a la Madre Patria, en los últimos días varios uruguayos se vieron deportados desde Barajas y tratados además de muy mala manera por las autoridades españolas.
En relación a1997, el pedido de visas para la península ibérica aumentó casi en un 300%.
Cola IV
Por otra parte, no podemos olvidar otra de las colas que por estos meses son parte misma de la geografía de nuestra ciudad: las que se generan alrededor de los bancos que tocaron fondo gracias al accionar de ciertos personajes muy cercanos al poder. *
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