¿Son sólo palabras?
Escribe: Horacio Buscaglia
(A partir de un envío de Miguel y otros)
Yo no sé vos, pero yo me acabo de dar cuenta lo atrasado que estaba, lo alejado que me encontraba del maravilloso mundo globalizado.
Resulta que las insignias que me ponía en la solapa no eran insignias sino «pins», aquellas reuniones de los sábados eran «parties», los empresarios creían hacer negocios y estaban haciendo «business» y los obreros a mediodía que sacaban la fiambrera ahora le dan al «tapper». Yo, en la escuela hice «aerobics» muchas veces, pero en mi ignorancia, creía que hacía gimnasia.
Cuando estudiábamos con todo para dar un parcial en la facultad, decíamos «estoy hasta las pelotas o hasta las manos» cuando en realidad, no nos dábamos cuenta que estábamos «a full».
Cuando decidíamos parar un poco para comer o tomar algo, decíamos «vamo’al boliche un rato, vo»; éramos tan ignorantes que no nos dábamos cuenta que en realidad estábamos haciendo un «break».
Ya no hay galerías, ahora son todos «shoppings».
Ya no tenemos sentimientos sino «feelings», que son mucho más profundos. Y de la misma manera, sacamos «tickets», compramos «compacts», usamos «kleenex», vamos al «pub» y los domingos, cuando vamos al campo (que los más modernos llaman «country») en lugar de acampar, hacemos «camping».
Las liquidaciones son «Sale». Y cuando logramos meternos detrás de algún escenario hacemos «backstage». Cuando algo es medio choto pero con colores, se le llama «fashion». La entrega a domicilio, es «delivery». En el cine no comemos pororó, sino «pop-corn» que es más rico.
Tu vida, por miserable que sea, si la vivís en otro idioma mejora mucho y tiene otro «look». Claro, tiene que ser en inglés. Aunque podés usar «siesta» (con acento yanqui), que es la única palabra que el español ha exportado al mundo, lo que dice mucho a favor nuestro…
Dijo Inodoro Pereyra: «Ya no quedan más domadores. Ahora todos son licenciados en problemas de conducta de equinos marginales». *
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