Hoy Juceca

El elefante que nunca pisará un bazar

Escribe: Julio Cesar Castro

 

Estoy mirando al elefante del zoológico.

Se hamaca. Parado en sus cuatro patas de robusto piano, se hamaca.

Pasa un guardián y lo detengo.

 Perdón, señor, ¿me podría informar qué hace ese elefante en esa jaula?

 No es una jaula. Es un espacio.

 Sí, bueno, pero, dentro de ese espacio reducido, ¿qué hace?

 Nada.

 ¿Para no hacer nada es necesario que esté encerrado?

El guardián no tiene ganas de hablar y se le nota. Pero hace un loable esfuerzo y me responde.

 Si estuviera suelto, corremos el peligro de que haga algo.  ¿Como ser?

 Aquí cerca hay un bazar, y más allá hay una escuela.

Pienso que el guardián quiere impresionarme con la vieja imagen del elefante dentro del bazar, pero insisto.

 ¿Y para qué lo trajeron a este país donde hay un bazar y más allá una escuela?

Esta pregunta, que me salió medio confusa, al guardián le resulta facilísima y se le nota por la rapidez con que contesta.

 Para que los niños lo vean.

 ¿Y no es mejor que vaya él a la escuela, que es uno, y no que vengan los niños que son cien?

 Sería todo muy complicado, y además creo que La Sociedad Protectora de Animales se opone a esos traslados.

 ¿Acepta que lo tengan encerrado y se opone a que camine unas cuadras para que lo exhiban?

 Necesitaríamos un domador, un especialista en el manejo de los elefantes para llevarlo hasta la escuela.

 Y para el manejo de los niños hasta el zoológico, ¿cuántas maestras se necesitan?

 Los elefantes no van a las escuelas. Además, nunca se sabe cómo pueden comportarse.

 ¿Los niños?

 No, los elefantes.

 ¿Y por qué los niños tienen que ver un elefante?

 Van con los maestros, y los maestros les explican y ellos aprenden.

 ¿Qué les explican los maestros?

 Cómo son los elefantes, qué comen, cuáles son sus orígenes, todo eso.

 ¿Los maestros saben cómo son los elefantes?

 Sí, porque lo han estudiado en los libros.

 ¿Por qué no le dan los libros a los niños para que estudien cómo son los elefantes?

 Siempre es mejor que lo vean.

 ¿Por qué es mejor? ¿Los niños que ven un elefante viven mejor que los que nunca lo vieron? ¿Quién se beneficia con ese elefante ahí?

 Yo   me dice el guardián, y se retira.

Está bien, pienso mientras se aleja.

Un sueldito es un sueldito. *

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