Contra la represión policial
«Contra el autoritarismo y la represión» y en reclamo de la renuncia de las autoridades del Codicen y de Secundaria, fueron las consignas que marcaron la jornada de ayer convocada por los estudiantes y que contó con el apoyo del PIT-CNT. Luego de finalizada la marcha, un grupo de estudiantes mantendrá una vigilia por 48 horas.
La marcha, encabezada por cinco taxímetros y dos pancartas donde se podía leer «Contra el hambre y la represión sembraremos lucha y rebeldía» y «¿Mucho palo pa’que aprenda a no volar?» se desplegó por cinco cuadras, acompañada por decenas de banderas de gremios estudiantiles y sindicatos. También estuvieron representantes de la central de trabajadores que marcharon junto a los estudiantes, así como media decena de ómnibus de cooperativas de transporte.
Durante la movilización, un buen número de transeúntes detuvo su andar para expresar su solidaridad con los jóvenes. Desde los balcones apostados sobre la principal avenida, se pudo escuchar el golpeteo de cacerolas en repudio a los operativos policiales del domingo pasado.
Previo a la salida, un grupo de estudiantes leyó una proclama donde se criticó duramente al Codicen y al Ministerio del Interior por la represión desatada durante los desalojos.
También se fustigó la cobertura periodística de los diarios El Observador y El País sobre el conflicto estudiantil.
«Emprendimos esta huelga con ocupación, en el marco de la Rendición de Cuentas y contra la política económica del gobierno. Nuestra plataforma trascendía lo meramente educativo. Eramos y somos conscientes de la situación de hambre, miseria y despojo, a la que está siendo sometido nuestro pueblo. Estamos convencidos que la aplicación del modelo neoliberal iba a venir de la mano de la represión», enfatizaron los estudiantes.
A párrafo siguiente hicieron referencia al «doble discurso» del ministro del Interior, Guillermo Stirling. «Es mentira lo de la Policía amiga que sirve a la sociedad.
Su función es reprimir. Quedó demostrado durante la dictadura y, una vez más, quedó demostrado ahora. Queda claro que la Policía ejecuta órdenes y en este sentido la responsabilidad política es del Codicen y el gobierno». El diputado colorado Daniel García Pintos, quien pidió públicamente, que los centros en poder estudiantil fueran desalojados, fue catalogado por los jóvenes de «fascista» y «degenerado mental».
Agregaron que desde el Codicen no se cumplió con los reclamos de los estudiantes y que, además «negaron toda posibilidad de diálogo con el apaleamiento directo».
Tensión
Al llegar a la intersección de 18 de Julio y Río Negro, desde la columna humana se podía avizorar el operativo policial montado a la altura de San José donde, tras la valla metálica, se apostaba un cordón de granaderos. Cien metros más abajo, en la sede del Codicen, aguardaban un carro lanzaagua («guanaco») y medio centenar de granaderos con cascos y escudos. Tomando como referencia la sede del Codicen, el vallado y la presencia policial se extendió en un radio de cien metros hasta Julio Herrera y Obes, Paraguay y Soriano.
Contra el vallado, un grupo de estudiantes con los rostros semicubiertos comenzaron a insultar a los granaderos, llegando incluso a arrojarles pilas, que fueron recogidas por otros efectivos. También se dispararon bengalas al aire.
Entre la primera fila de granaderos y la segunda, se podía observar a un integrante de los servicios de inteligencia filmando a los manifestantes, mientras los jóvenes desplegaban una bandera con el dibujo de un puño cerrado y el dedo anular en alto.
Los cánticos llevaron a que, por momentos, la tensión fuera en aumento pero, salvo los insultos, la situación no pasó a mayores. *
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