La solidaridad como protesta
En una medida inédita, diversas agremiaciones entre las que se encuentran la Intergremial de Productores de Leche, así como productores de departamentos como San José, Florida, Paysandú, Colonia, Salto, Cerro Largo y otros puntos de nuestra cuenca lechera tomaron la iniciativa de regalar parte de su producción en protesta por el precio que reciben por el producto. La situación es compleja, dentro de una industria que involucra a más de 20.000 personas, entendiendo los promotores de la medida que de no reverse la situación, se está al borde de la desaparición del sector.
«Sobrepasó todas nuestras proyecciones», reconoció a LA REPUBLICA Martín Lindholm, presidente de la Intergremial de Productores de Leche, quien agregó que los tamberos están «perdiendo a razón de nueve centésimos por litro de leche que estamos produciendo. Nosotros no estamos pidiendo subsidios ni nada parecido. Entendemos que nuestro reclamo no significa un incremento en el precio de la leche pasteurizada dedicada al consumo. Sólo le estamos exigiendo a la industria el mismo esfuerzo que nos están pidiendo a nosotros, para que los costos de producción puedan ser otros. Estamos pidiendo la creación de una mesa tripartita donde estemos las gremiales convocantes, el Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca, además de la industria».
Al día de hoy, los productores están recibiendo $ 2,4 por litro de leche, estableciéndose el reclamo en $3,3. Esa cifra es lo que le cuesta a los productores producir el litro de leche. En cuanto al factor sanitario, el vocero de la Intergremial aclaró que «tuvimos la precaución de que la leche fuera de establecimientos habilitados. Previamente esa leche fue enfriada a 5 grados y para una mayor seguridad se le entregó a cada una de las personas que retiraban el producto, una nota aclaratoria con las indicaciones, en el cual recomendamos que se hierva antes de consumir, por lo cual no representa ningún riesgo, salvo que se maneje en forma irresponsable».
En ese sentido, fuentes de Conaprole aseveraron que no existe riesgo de problemas sanitarios ya que los tambos se encuentran todos con su respectiva habilitación. Eso supone que todas las normas higiénicas y de sanidad están bajo estricto control, desestimándose problemas de cualquier índole. *
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