La crisis turca complica los planes para invadir Irak
Un viejo amigo de Estados Unidos, Bulent Ecevit, el actual primer ministro turco, es ahora un personaje políticamente quemado y dado que su gobierno está quedando en ruinas se ha convertido en un pesado lastre para Washington. Pero para invadir Irak, Estados Unidos necesita desesperadamente la ayuda turca.
El camino más viable hacia Bagdad desde el punto de vista militar pasa a través del norte de Irak, fronterizo con Turquía, y la base aérea mejor situada para servir como plataforma de lanzamiento en esa dirección está en Incirlik en el sudoeste de Turquía, donde actualmente hay estacionados 50 aviones estadounidenses de combate.
La cobertura aérea que proporcionó Incirlik en 1991 durante la Guerra del Golfo sería mucho más importante ahora para el tipo de campaña militar que Washington está considerando realizar contra Irak. Los kurdos del norte de Irak son la única fuerza local a disposición de Estados Unidos y el proceso de armarlos y entrenarlos requeriría «luz verde» por parte de Ankara, que controla muy de cerca a esa población. Turquía, único miembro musulmán de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), también es importante del punto de vista diplomático, ya que constituye el puente geográfico y cultural entre el Occidente y el mundo islámico.
La proclividad turca para cooperar con los intereses occidentales en la región no está en discusión. Los turcos han jugado un papel activo en la «guerra al terrorismo» de Estados Unidos y durante los próximos seis meses 1.400 soldados turcos tomarán el comando de la Fuerza Internacional de Seguridad en Afganistán. Los lazos militares entre turcos e israelíes han sido estrechos durante algún tiempo y más del 12 por ciento de las unidades de aviones y tanques de Israel tiene actualmente bases en el este de Turquía, recursos que por cierto serían importantes para una invasión contra Irak.
El problema es que Turquía está sufriendo presiones desde varios lados. La economía sigue estando en su peor forma desde 1945 y, como el mayor deudor del Fondo Monetario Internacional (FMI), Turquía está balanceándose al borde de la cesación de pagos. Bruselas ha entregado una lista de las reformas que Turquía debería llevar a cabo para que pueda ser incluida en la Unión Europea, pero Ankara no tiene ganas de cumplir con esas condiciones. Lo peor de todo es que, así como la salud del anciano Ecevit ha desmejorado mucho recientemente, también su coalición de gobierno se desmorona. Una serie de defecciones ha hecho que el partido de Ecevit pasara de ser el mayor componente del gobierno a convertirse en el menor, lo que ha obligado al primer ministro a consentir la realización de elecciones anticipadas en noviembre próximo.
Estados Unidos ya ha tenido dificultades para lograr que una renuente Turquía apoye el plan para invadir Irak. La última guerra y sus consecuencias costaron a los turcos pérdidas por 50 mil millones de dólares en el rubro del comercio exterior. Turquía teme la posibilidad de que en una era pos Saddam sea creado un estado autónomo curdo, lo que podría animar a los 20 millones de kurdos del sur de Turquía a presionar para obtener más derechos fundamentales. Además, a Ankara no le gusta la idea de que Kirkuk, un área rica en petróleo que previamente producía más del 70 por ciento de las exportaciones petroleras de Irak, termine por ser la capital curda.
Con la salida de Ecevit del escenario, los planes de Estados Unidos enfrentarían otro obstáculo más serio aún en las elecciones turcas, dado que éstas podrían favorecer a nacionalistas de extrema derecha y a movimientos islámicos, quienes probablemente se opondrían a una ofensiva contra Irak. Para Estados Unidos, un «cambio de régimen» calculado y guiado es siempre preferible a un voto impredecible y democrático, tanto en países aliados como enemigos.
Con los intereses financieros y estratégicos que están en juego, es probable que Estados Unidos se comprometa a fondo en la política turca. No bien el fuertemente pro-occidental y ex ministro de relaciones exteriores Ismail Cem forme un nuevo partido con los desertores del partido de Ecevit, se prevé que Washington pondrá todo su peso para respaldarlo.
Y con todas las promesas de ayuda para el pago de la deuda y de aprovisionamiento de armas que Estados Unidos es capaz de colocar sobre la mesa, lo más probable es que los turcos no se interpongan en el camino de la invasión a Irak. *
(*) Ian Urbina es editor asociado de Middle East Report, con sede en Washington DC. Servicio especial de IPS, exclusivo para LA REPUBLICA.
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