SIN EMBARGO, LAS DENUNCIAS FUERON CORROBORADAS POR LOS ORGANISMOS COMPETENTES

Gerente de Dirox afirma que la empresa no contamina ni contaminó

En diálogo con LA REPUBLICA, Lorenze respondió a las denuncias efectuadas por vecinos y ex trabajadores de la empresa radicada en Libertad, San José, ante la Comisión de Vivienda, Territorio y Medio Ambiente de la Cámara de Diputados.

Los denunciantes manifestaron que el 20% de los trabajadores estarían contaminados con cromo y que el aire de la zona es irrespirable, debido a las emanaciones gaseosas que provocan «ardor en el pecho». Desmintiendo las denuncias, Lorenze expresó que ningún trabajador está contaminado y que lo único que sale por la chimenea es «vapor de agua».

A fines de 2001 y luego de varios meses de denuncias, que fueron corroboradas por parte de los organismos competentes, la intendencia maragata clausuró preventivamente la fábrica. Sin embargo, Lorenze afirma terminantemente que «en ningún momento, antes o después del cierre, se determinó contaminación».

En el documento de la intendencia maragata que autoriza la reapertura de Dirox, de fecha 5 de marzo de 2002, se citan algunas de las irregularidades constatadas antes de su clausura.

Entre ellas, se menciona la existencia de desechos de cromo hexavalente (catalogado como cancerígeno por la Organización Mundial de la Salud por encima de los niveles permitidos), la existencia de un «caño al final del campo» proveniente de la planta industrial que desagua al fondo del predio por el que se vertían efluentes con contenido de cromo, la constatación, por parte de la Inspección General del Trabajo del MTSS, de importantes carencias y deficiencias en contravención de la legislación laboral e importantes grados de contaminación en envases y envoltorios de productos tóxicos.

Clausura y reapertura

Carlos Lorenze admitió que mientras la empresa estuvo clausurada, se realizaron algunas «correcciones para que la operativa fuera más normal», que demandaron una inversión de más de U$S 1 millón. Agregó que en los pozos de las descargas barométricas existió «una microcontaminación». Resaltó que la empresa fue nuevamente habilitada, «porque las autoridades comprobaron que no existe contaminación».

Respecto a la reapertura, debe señalarse que con fecha 25 de febrero de 2002, el Ministerio de Medio Ambiente emitió una resolución en la que establece una serie de exigencias que la empresa debía cumplir, aunque no condicionó la reapertura al cumplimiento previo de las mismas.

Dos días después, el intendente Juan Chiruchi discrepó con el Ministerio al considerar que el cumplimiento de las exigencias sí debían condicionar la reapertura. Llamativamente, el 5 de marzo, el jefe comunal maragato autorizó la reapertura indicando que, contrariamente a lo que había sostenido sólo 6 días antes, Dirox había cumplido con todo lo requerido para poder volver a funcionar.

Lorenze señaló que luego de la reapertura, la operativa de la empresa «está siendo seguida por una comisión multidisciplinaria conformada por la fiscalía, el Mvotma y la Intendencia de San José». Pero según supo LA REPUBLICA, dicha comisión sólo se encarga de controlar que los residuos de Dirox no salgan de la planta, tal como lo dispuso una medida judicial.

Sin embargo, Lorenze respondió que «el Mvotma y el MTSS realizan inspecciones rutinarias».

A pesar de que ante los diputados se denunció que los trabajadores no cuentan con elementos de protección adecuados para la manipulación de productos químicos, el gerente de Dirox afirma que «tienen elementos y vestimenta de seguridad de última tecnología».

En relación a las denuncias que indican que junto con el agua de lluvia se vierte cromo al terreno, el empresario señaló que «el agua de lluvia se canaliza hacia un sólo punto y se analiza antes de darle salida».

Lorenze destacó que el problema generado con la empresa tiene que ver con los residuos que, según la clasificación internacional, son «aceptables peligrosos» pero que generaron polémica porque en el país no existe una planta para su disposición final.

A tales efectos, se envió un análisis de los desechos que fue clasificado como «aceptable no peligroso», cuya disposición. fue aceptada. Sin embargo, en mayo, la empresa pretendió verter en la usina residuos que los técnicos calificaron como «aceptables peligrosos».

Lorenze dijo que actualmente hay unas 450 toneladas de residuos con cromo dentro del predio de la fábrica que están dentro de contenedores y bajo techo. Negó que se haya derramado cromo cuando se trasladaron a ese recinto luego de la reapertura. *

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