Tiene la palabra

 

Interpelaciones

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Recién nos estamos olvidando del triste papel protagonizado por el diputado Arregui en ocasión de la interpelación al ministro Mercader, cuando el parlamentario hizo gala de un desconocimiento casi total de nuestra

Constitución de la República y menos aún demostró conocer sobre la autonomía de la Enseñanza; felizmente la solvencia cultural del ministro Mercader hizo que sus explicaciones esclarecieran todo a tal extremo que hubo felicitaciones por parte de varios frenteamplistas.

En los últimos días todos estamos pendientes de las repercusiones de la interpelación al ministro Bensión, efectuada por un documentado Couriel, y asimismo de lo que sucederá con la crisis del Banco de Montevideo y de la responsabilidad que pueda caber a algún integrante de la familia Peirano.

Legisladores del Frente Amplio han observado comportamientos y realizado comentarios tan dispares que cuesta creer que pertenezcan al mismo partido político; a modo de ejemplo citaré algunos de ellos: el senador Mujica durante gran parte de la interpelación al ministro de Economía durmió cómodamente en su sillón con las piernas sobre una silla próxima, el senador Gargano, siempre verborrágico, ofendido porque la mayoría de los blancos –en todo su derecho– no acompañaron el voto de censura al contador Bensión solicitado por el Frente Amplio, dijo algo más o menos así: «Nosotros no defendemos a los ladrones».

Senador Gargano, pienso que usted está pecando por omisión, ¿acaso no conoce a su suplente en el Senado, que a la vez es el asesor del doctor Tabaré Vázquez y es un destacado abogado penalista que se llama Gonzalo Fernández? Le cuento, el doctor Gonzalo Fernández, el mismo que hace pocos días…, desde su banca en el Senado, supliéndolo a usted, y representando a su Partido Socialista en ocasión de interpelar al ministro Bensión –cuando el senador Couriel cuestionó a los Peirano– el doctor Fernández asentía con la cabeza los dichos del miembro interpelante; ahora es el abogado defensor del comprometido señor Jorge Peirano Basso.

Es prudente, senador Gargano, mirar primero para adentro de su grupo político, antes de ofender a otros, pues en el suyo va a encontrar, como en botica, desde ladrones como confesó haberlo sido el senador Fernández Huidobro al expresar: «Yo trabajé en un Banco y allí aprendí a robar.

El atenuante que tengo es que asalté muchos Bancos después. No hay cosa peor que fundar un Banco. Ni siquiera una rapiña». Esta confesión de haber sido ladrón es una verdadera apología del delito, máxime cuando viene de la boca de un senador de la República en pleno recinto parlamentario.

También le digo al senador Gargano que en su grupo político hay torturadores y asesinos. También va a encontrar que dirigentes frenteamplistas han recibido, y de pronto lo seguirán haciendo, dinero de parte de contrabandistas.

Qué pensarán los ahorristas del Banco de Montevideo que fueron perjudicados por el señor Jorge Peirano Basso, presumo que los habrá de todos los partidos políticos, esta gente desesperada se reunió frente a la mansión de los Peirano y les gritaba ladrones, repito qué pensarán cuando entre connotados dirigentes del FA-EP están vigentes dos filosofías opuestas, a saber el senador Gargano odia a los ladrones, el senador Fernández Huidobro, según sus propios dichos, fue ladrón de bancos pues los odia y finalmente el doctor Gonzalo Fernández, asesor de Tabaré Vázquez y senador suplente, en su calidad de abogado defiende a los ladrones que manejan los dineros de los ahorristas dentro de los bancos que les pertenecen.

ANIBAL EDGARDO PUGA MAÑANA – CONGRESAL LISTA 71 PARTIDO NACIONAL – CI: 1.206.762-0

 

A propósito de Vaimaca Pirú

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Me permito corregir errores de su corresponsal de Francia

1ª columna párrafo 10: «partió el barco con 33 personas». No, eran sólo 13.

2ª columna párrafo 8: Los charrúas fueron exhibidos primero en l’Allée d’Antin, Nº 19, donde falleció Senaqué. Después fueron trasladados a la calle Chaussée d’Antin, Nº 27; allí murió Vaimaca Perú y poco después nació la hija de Guyunusa. Actualmente la rue Chaussée d’Antin se encuentra en el 9º distrito de París pero no así en aquella época. Según investigaciones de José Joaquín Figueira en este preciso lugar se levantan ahora las famosas Galeries Lafayette, bien conocidas por los turistas.

3ª columna párrafo 1: Lo que permite suponer que Jean Soulassol podría ser Tacuabé es, además de «fuerza maxilar» la mención «fuerza india».

Párrafo 5: Si Vaimaca Perú falleció a los 55 años de edad, como indica su partida de deceso encontrada en París en 1956 por el investigador José Joaquín Figueira, no puede haber nacido alrededor de 1790 sino, lógicamente, en 1780.

Párrafo 6: De Guyunusa, escribe su corresponsal «existe la posibilidad de que fuera una india minuán», sin embargo en la primera columna, párrafo 7, afirma «Guyunusa era guenoa». No se puede dar como cierto lo que posiblemente fuera otra cosa. Podría ser minuán visto el tipo de tatuaje que llevaba.

Párrafo 7: Según parece no existe ningún «camino del Indio» en Lyon.

En las dos fotos que publica el periódico aparece Bernardino García, bisnieto del cacique Sepé quien había escapado de la matanza de Salsipuedes. Pienso que hubiera sido importante señalarlo, Bernardino García trabaja como peón municipal para la Intendencia Municipal de Tacuarembó.

Le hemos gestionado con el Intendente Heber De Rosa, traslado como portero del Museo, aún sin traslado.

ANNIE HOUOT – ANTROPOLOGA

 

Personas

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* El asunto son las personas, decía un amigo. Cuando las diferencias personales se agrandan, el espacio se achica y empiezan los líos. Esto lo decía refiriéndose a otro tema que no es sobre el que quiero reflexionar.

El tema sí son las personas, y también es la diferencia entre ellas. Especialmente entre dos personas que existen pero que una de ellas no es parte de la sociedad, del colectivo.

Por un lado estamos nosotros, las personas físicas, las que sentimos frío, agrado, tristeza, amor, bronca y tantos sentimientos que son característicos del ser humano. La interrelación de las personas físicas está presente siempre, normalmente tratamos con otro semejante cuando compramos, vendemos, damos, recibimos o simplemente intercambiamos opiniones o charlamos.

Las otras personas son las personas jurídicas. Son creaciones, ficciones que viven para también relacionarse y cumplir con un determinado fin. Palabras más, palabras menos, eso es lo que dice la letra del Código cuando la define. Estas personas no sienten, no sufren ni disfrutan, puesto que son entelequias, artificios que el hombre inventó en algún momento y cuya existencia ya la encontramos en el Imperio Romano.

Desde ese tiempo hasta nuestros días, han transcurrido muchos siglos y los cambios son notorios en todo sentido. Todo ha evolucionado, fundamentalmente en lo tecnológico, pero en lo concerniente a las relaciones entre los seres humanos la cuestión no ha sido tan trascendente.

Tanto es, que la creación del hombre, la persona ficticia o jurídica está sometiendo a la persona física. El Estado mismo es una persona jurídica. Esta fic
ción legal es la que no tiene rostro y a su vez, puede ser una pantalla o una careta, y de esa forma ser usada. Tal cual lo hacen los apellidado Peirano vinculados al Banco Montevideo y a otras empresas. Las personas jurídicas son también conocidas como «la empresa», «la corporación», «el directorio» y varios títulos que hacen errático el camino cuando se debe presentar un reclamo o se desea explicar una situación particular.

Cuantas veces oímos como respuesta: «La empresa no puede atender su pedido», «haga una carta dirigida al directorio», «la norma de la empresa es tal o cual», «yo no puedo hacer nada, es una nueva directiva».

Hace poco hablaba con algunos funcionarios del Banco Central acerca de las financieras, y de la indefensión que padecen los ciudadanos ante la forma de contrato y los intereses escandalosos que imponen. Me respondían que había un claro interés por parte del directorio en no estorbar las operativas de las casas financieras. La ley que regula el exceso en los intereses es «baypaseada» con algunos argumentos técnicos en donde entra el último trimestre de la empresa, junto con el balance más otros cálculos y etc., etc. Sobre todo esto, además está el proceso burocrático, científicamente pensado para que el interesado abandone la idea de continuar, a veces antes de empezar.

Estas «empresas», las financieras y bancos, son personas ficticias, que pagan a otros ciudadanos para que nos atiendan y nos digan las frases que anteriormente mencioné. No estoy en contra de estos funcionarios, pero que no olviden que son los instrumentos que hacen funcionar las políticas económicas, las políticas no son si no hay alguien que las ejecute.

Pero de lo que realmente quería hablar era de lo primero, de la diferencia que hay entre los sujetos de derecho, entre la indefensión de la persona física respecto de la persona jurídica. La letra codificada está muy linda, la realidad muestra otra cosa.

JORGE PALACIOS – CI: 3.100.270

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