El pastor Márquez llamó a no confiar en el dólar ni en el FMI
Era el pastor Jorge Márquez, de la «Misión Vida para las Naciones» el dólar «no tiene respaldo», ya que es simplemente un papel pintado fabricado por simples personas con la intención de adueñarse del poder mundial. El religioso enseña a sus fieles que la esperanza de los uruguayos no debe estar puesta en el dólar, en el Fondo Monetario Internacional (FMI), ni en el Banco Mundial (BM). Consideró incluso, que el pueblo de Estados Unidos también es víctima del sistema y sufre la depresión que producen los verdaderos dueños del poder económico mundial que no es un Estado.
El religioso explicó que la gente desconoce que la Reserva Federal de Estados Unidos (organismo similar al Banco Central uruguayo), está en manos privadas, y desde un tiempo a esta parte, ese país está sintiendo la presión del poder mundial y experimentando el mismo caos que ya afectaba a las naciones pobres.
Márquez advirtió que los partidos políticos uruguayos con sus disputas internas, están haciendo el «juego», y colaborando para extender la anarquía mundial. Obviamente -enfatizó- países como el nuestro, son los primeros en ser afectados, y aclaró que «la clase alta uruguaya no sabe que es la pobre de un sistema más grande».
Manifestó que los uruguayos deben volver a la tierra porque en ella está la riqueza. En sus misas hizo un llamado a no confiar en el dinero sino plantearse como objetivo la producción de la tierra y se aventuró a afirmar que la gente puede prescindir del dinero, y puso como ejemplo la extendida práctica del trueque.
Según Márquez, el FMI y el BM llevarán al mundo entero a una depresión a través de la instalación de una anarquía generalizada.
Reconoció que su Iglesia funciona gracias a la entrega de dinero de sus fieles y ante esta realidad sostuvo que recibirán el diezmo hasta cuando se pueda, «pero debemos prepararnos para otra cosa, ya que la confianza no está en el dinero sino en Dios». Según el relato bíblico, la raíz de todos los males es el amor al dinero.
Reivindicó opinar sobre temas políticos, argumentando que la Iglesia también forma parte de la sociedad y sus integrantes también «comen, tienen familia y se educan». Se cuestionó por qué a los religiosos se les niega la posibilidad de opinar bajo la «jaula del laicismo».
Según Márquez, el FMI presta plata bajo la condición de seguir sus lineamientos e incluso este organismo interviene en la legislación de los países. En esa disyuntiva, Estados como el uruguayo deberán responder al «amo», que son los prestamistas. «Usted es esclavo de quien le presta dinero. La Biblia dice que el que presta es señor del que pide prestado».
Para el carismático religioso, el FMI está instaurando políticas de control de la natalidad a fin de evitar el crecimiento de la población carenciada, a través de la promoción del condón y el aborto. *
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