Barrio "Charrúa" de Juan Lacaze aspira a tener restos de Vaimaca Pirú en custodia

LUIS A. CARRO, COLONIA

 

La comisión vecinal de fomento del barrio Charrúa, de Juan Lacaze, presentará en el correr de los próximos días a través de los diputados y el senador de este departamento un planteo al gobierno nacional para que contemple la posibilidad de que los restos del cacique Vaimaca Pirú, que retornaron a Uruguay desde Francia puedan mantenerse «en custodia» en la ciudad sabalera.

El médico Ariel Díaz, presidente de la mencionada Comisión, indicó a LA REPUBLICA que la propuesta que impulsan «respeta la actual decisión de que los restos, en primera instancia, descansen en el Panteón Nacional».

«Lo que pedimos es que apenas en nuestro barrio se concrete la instalación de un centro de preservación del acervo cultural aborigen, para lo cual se viene trabajando activamente, se le dé a Vaimaca Pirú destino final en Juan Lacaze».

Díaz fundamentó el pedido señalando que «desde hace un siglo en este barrio en que habitamos se rinde homenaje en el nomenclátor de sus calles a nuestros antepasados charrúas».

Destacó el galeno que «por aquel entonces, esta zona de Juan Lacaze eran todos médanos y el dueño de ese amplio predio era un ciudadano italiano, José María Gianinni».

Ese acaudalado vecino transformó al lugar en un fraccionamiento que poco a poco comenzó a poblarse, y desde el primer momento las calles que se delinearon llevaron nombre de aborígenes.

En 1998, recuerda Díaz, «a través de ediles de Juan Lacaze se terminó de incluir en el nomenclátor del barrio los nombres de caciques charrúas que aún no figuraban, convirtiendo a esta zona en la única del país que desde tan larga data les rinde homenaje permanente».

Precisamente, una de las calles del barrio Charrúa se denomina Vaimaca Pirú, y además existe en el lugar el denominado «Monumento al Indio», una realización del escultor local Daniel Udaquiola.

Los vecinos además tienen en usufructo un espacio verde –en comodato que suscribieron con AFE– donde proyectan erigir el centro de acervo aborigen que «no quiere ser un museo, sino un sitio en constante dinámica, un generador de inquietudes culturales».

La inquietud de los pobladores lacacinos se suma ahora a otra que llevan adelante instituciones tradicionalistas y legisladores de Salto, quienes aspiran a que los restos de Vaimaca Pirú reposen definitivamente en el paraje Arerunguá. *

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