Niños inquietos
Niños índigo» fue el tema de una conferencia realizada en el Hotel Cala di Volpe, a cargo del docente español, José Manuel Piedrafita, un adulto índigo con déficit de atención con hiperactividad .
Un niño índigo «es un ser diferente que no se adapta a los patrones sociales, está dentro de los límites pero no los acepta porque rompe todos los sistemas», explicó Piedrafita.
Al ser un niño que no se adapta, los padres y maestros se encuentran con la problemática de que no saben cómo tratarlos porque son rebeldes y exigen cosas diferentes.
Frecuentemente, el niño índigo es diagnosticado como un niño con ADD/ADHD (Déficit de Atención e Hiperactividad). Este diagnóstico comprende las características de hiperactividad, impulsividad, y falta de atención. Sin embargo, desde el punto de vista de «frecuencia índigo», se plantea que es un niño dinámico, energético (en lugar de hiperactivo), se valora su creatividad y espontaneidad (en lugar de calificarlo como impulsivo), y la falta de atención se considera como un intento de disminuir su individualidad, porque tiene la capacidad de concentrarse y sostener la atención, pero sólo en lo que es de su interés.
Como su capacidad cognitiva generalmente está por encima de la normal (con coeficientes intelectuales por encima de 130) se fastidia con facilidad, se aburre con lo repetitivo si no tiene más de un estímulo, rechaza la monotonía de un solo tema, ya que su percepción multidimensional lo capacita para captar, procesar, e internalizar información de diferentes fuentes al mismo tiempo, y responde mejor en ambientes donde pueda participar en proyectos o en lugares donde se maneja múltiple información simultáneamente. Por ese motivo, puede estudiar, escuchar música y mirar televisión casi al mismo tiempo.
Los niños índigo etiquetados con ADD/ADHD tienen problemas en encajar en el sistema tradicional de educación y por ello los medican para adaptarlos. Sin embargo no son niños que sufran de desórdenes médicos.
«Tienen como misión cambiar la sociedad, ya que al tener características psicológicas diferentes, éstas hacen que se comporten diferente. Son el detonante perfecto para que todos creemos una nueva educación y una nueva sociedad», expresó Piedrafita.
A diferencia de los índigo, Piedrafita manifestó que existe otro tipo de niños llamados «cristal», cuya vibración, sana y equilibrada. Estos niños están más relacionados con el autismo mientras los índigo están más relacionados con la hiperactividad.
Asimismo, Piedrafita manifestó que existen técnicas y tratamientos que ayudan a canalizar el exceso de energía que tienen los índigo, como la homeopatía, el masaje atlante, la meditación, el reiki, o la técnica de equilibrio del campo electromagnético.
Teóricamente, muchas veces los padres no comprenden a estos niños. Por ese motivo, para llamar la atención, éstos cambian su conducta, primero siendo rebeldes en su casa y luego en la escuela. Si no tienen atención en la casa ni en la escuela, comienzan a tener conductas del tipo «antisociales suaves» que se puede traducir por ejemplo en vestirse de una forma llamativa. El último recurso que utilizan para llamar la atención es tener conductas antisociales extremas, lo que implicaría su ingreso a la delincuencia, utilizar métodos violentos o consumir drogas.
Asimismo, Piedrafita afirmó que tanto la mujer como el hombre tienen una energía femenina y masculina, donde la primera está relacionada con el conocimiento y la segunda con ponerlo en práctica.
El niño, hasta los 10 años, necesita de la energía femenina (de los dos progenitores o del que más la tenga), y después de los 10 años necesita el ejemplo de la energía masculina para poner todo ese conocimiento en práctica.
«Si el niño ha tenido un buen ejemplo de energía femenina y masculina, va a ser un individuo muy libre, va a tener una buena educación, va a saber elegir, y va a saber poner sus conocimientos en práctica», expresó el docente.
Otra forma de ofrecerles una buena calidad de vida a estos niños es brindarles una buena alimentación, sana y saludable, enseñándoles a comer conscientemente y a elegir el tipo de alimentación que mejor les sirva.
Campo electromagnético
La «técnica de equilibrio del campo electromagnético» fue expuesta por los terapeutas franceses Robert Munck y Silvia Durán.
Dicha técnica permite que fluya la energía cósmica en el sistema electromagnético del cuerpo humano. Está compuesta por cuatro fases: equilibrar los pensamientos y las emociones (permitiendo reducir las tensiones y dando una sensación de libertad y bienestar), enfocar en la autodirección y el autoapoyo (para liberar problemas emocionales del pasado), intensificar la energía del centro (para aumentar la intuición de la persona), y favorecer la realización energética del futuro.
Para personas con mucho estrés y tensiones emocionales, como los niños índigo que pueden sentir la obligación de contener una energía de 100.000 voltios en un cuerpo que no puede aguantar ni la mitad, esta técnica facilita la circulación de la energía sobrante y la reconexión con sí mismo. Permite que se sientan equilibrados y tomen control sobre su vida y su concentración, explicaron los terapeutas franceses. *
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