LATU será el aval americano para frutas y verduras que come Europa
En medio de la peor crisis económica de nuestra historia, que el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU), se convierta en el referente clave para que todo el continente exporte hortalizas, parece al menos, inusual.
Pero así es.
Cuando para diciembre de 2003, las cadenas supermercadistas europeas, que constituyen el 70% del mercado en ese continente, exijan el Eurep (Certificado de Buenas Prácticas Agrícolas), los exportadores latinoamericanos quedarán supeditados a su obtención imprescindible.
En ese marco, el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU) es el único laboratorio sudamericano, de los 12 reconocidos en el mundo, que podrá entregar los certificados que exige el viejo continente, para acceder al mayoritario sector de ese mercado.
«La certificación avala desde la forma de manejo del predio, hasta el adecuado uso de agrotóxicos, junto a otra gama de exigencias. A partir de diciembre del próximo año, está confirmado, comprarán solamente frutas y verduras que tengan esta certificación», explica el director del LATU, ingeniero Ruperto Long. Adelantó que este logro para Uruguay, se alcanzó en la última semana y constituye además de reconocimiento al primer nivel, carta de presentación para incrementar una exportación distorsionadamente tradicional como es la de «cerebro» uruguayo. A nivel del LATU en vez de exportar los «cerebros», se intenta que los mismos continúen viviendo en el país, pero que sus conocimientos e ideas coticen y se compren, en el exterior.
«Estamos certificando café en Colombia, bananas en Brasil, además de otros productos hortícolas inexistentes en Uruguay. Trabajamos en Guatemala, Colombia, México, Costa Rica y El Salvador», detalla Long, a quien resulta complejo explicar por qué estamos certificando en rubros latinoamericanos de los que carecemos, incluso cuando aparecemos entre gigantes tecnológicos del continente.
«Más allá de que en Uruguay tenemos muy buenos técnicos y muy buenas instalaciones, surgió nuestra misma necesidad de buscar oportunidades» ya que nuestra capacidad es superior a la que nuestro mercado permite.
Descubrimos así esta prestación, dónde había una necesidad de los compradores internacionales y no quién certificara a su satisfacción», detalla.
Apuntó que para los contratistas, el hecho que Uruguay sea «confiable y medianamente estable» pesó, a la hora de tomar la decisión. A ello se sumó «un aliado muy importante: O.Q.S. la compañía austríaca de calidad, que nos ayuda a estar muy al día con las necesidades del mundo».
La oportunidad que surgió hace dos años, fue considerada «extraordinaria» desde el comienzo.
Aun cuando existía competencia, en expedición de certificaciones, competencia por importantes laboratorios brasileños y argentinos, la decisión final convergió en nuestro país.
«Si uno lo mira en términos relativos es sensato. Brasil por ejemplo: sus laboratorios son imponentes, pero son insuficientes teniendo en cuenta la escala de Brasil. Si uno ve en Argentina, el INTI, el mayor laboratorio de nuestros vecinos, es insuficiente para lo que es el mercado argentino. Nosotros estamos al revés: tenemos cantidad de gente y de experiencia que es excedentaria para lo que necesita Uruguay».
Más allá, de que todavía la mayor parte de los trabajos que efectúa el LATU son para el mercado nacional, la demanda desde el exterior está en crecimiento y la posibilidad de enviar técnicos a trabajar al extranjero, pero que vuelvan al país una vez concluida su tarea, está también multiplicándose en forma exponencial.
De cerveza a electricidad
Así, técnicos uruguayos actuando en la órbita del LATU, están cumpliendo funciones más allá de la certificación, en asesoramiento técnico y cursos de capacitación, entre otros, abarcando sectores de producción inéditos, en lugares remotos del continente.
Tal es el caso de las dos centrales hidroeléctricas en Chiapas, donde asesores uruguayos cumplen tareas para la Comisión Federal de Electricidad (la versión mexicana de UTE), claro que en aquella dimensión: es la segunda empresa de México y la cuarta productora de energía eléctrica del mundo.
Lejos de ellos, otros técnicos del LATU están asesorando en Santa Fe, Argentina, a los productores de miel, cuya exportación han multiplicado al primer mundo.
Algo similar ocurre con la cerveza mexicana: son técnicos uruguayos quienes asisten a la firma «Corona», fabricante de la bebida más popular de ese país, después del tequila.
El LATU tiene ya empresas representantes en El Salvador, Costa Rica y México, aún cuando los análisis y demás procesos se efectúan en Uruguay.
«El común denominador es que abastecemos desde aquí. Es una forma de mostrar que el horizonte técnico de Uruguay, dentro de América Latina, va mucho más allá de nuestra frontera», sentencia Long. Asegura que la idiosincrasia de los uruguayos «hizo mucho», a la hora de que se nos encargara la tarea de certificar.
«Un técnico inglés, austríaco, incluso brasileño, si tiene que viajar a Chiapas, a El Salvador, a Guatemala, a lo sumo lo hará una vez. Un uruguayo viaja como si tal, todas las veces que sea necesario.
Es una gran ventaja: el mismo nivel técnico, con otro grado de familiaridad, con el mismo idioma y seguramente con otros costos».
Para no exportar gente
Remarcó Long que el espíritu de esta iniciativa está centrado en la opción trágicamente clásica: «O Uruguay exporta el conocimiento, o termina exportando a la gente. Y lo único que hemos sabido hacer hasta ahora ha sido exportar gente».
Destacó en tal sentido lo positivo que implica para los técnicos compatriotas el «trabajar bajo bandera uruguaya», es decir, actuar en el extranjero, pero a sabiendas que pueden volver a su hogar, a Uruguay, apenas concluyan la labor.
«Sabemos lo arraigados al país que somos. Los uruguayos emigrantes extrañan horrores, hablan de Uruguay en cuanta oportunidad se les plantea, nada más que lo que todos conocemos. Es que el uruguayo es un excelente embajador, pero un emigrante con profundos desarraigos», interpretó.
En cuanto al gasto o ganancia que esta ejecución implica, Long recordó que el LATU actúa como «empresa pública de derecho privado», por lo cual todos los ingresos por venta de servicios son para el laboratorio, no para Rentas Generales, facilitando la evolución del complejo en Avenida Italia casi Bolivia.
Destacó, en tal sentido, la existencia de auditorías -una privada y otra del Tribunal de Cuentas- dando garantías de transparencia en la gestión. *
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