Dolores reumáticos
DANIEL MARTINEZ SOTO
Aún la dictadura no había golpeado la puerta de los uruguayos y aunque -con más jóvenes, con menos emigrantes- el país estaba convulsionado, sin duda no estábamos tan pobres.
A comienzos de los años 70, la televisión era aún en blanco y negro, su poder de convocatoria, abrumador, y la solidaridad todavía casi moneda corriente.
Así era el Uruguay cuando el pueblo juntó peso a peso para construirse un hospital, para la enfermedad que más dolía y afectaba (como aún hoy), a los uruguayos. El pueblo fue convocado por Canal 12, era durante la gerencia general de Germán Araújo (que no de Néber), a colaborar en la Primera Telemaratón. Siete estrellas nacionales, incluidos Cacho de la Cruz, Ricardo Espalter y otros, se propusieron batir el récord de permanencia al aire de un programa, durante el cual recaudarían para un hospital que ayudara a todos quienes padecieran algún reuma. Hubo donaciones grandes y pequeñas. Durante horas, miles de escolares pidieron puerta a puerta, en los 19 departamentos, donaciones, cualquier moneda para las alcancías, que harían realidad algo aparentemente imposible.
El dinero alcanzó. Batieron el récord de transmisión… y el del espíritu solidario. Los uruguayos construyeron, con el dinero de todos, el Instituto Nacional de Reumatología. Cuando se inauguró donde aún ahora está, en Las Heras y Avenida Italia, al frente del Hospital de Clínicas, fue orgullo de un pueblo decidido a enfrentar el dolor que castiga a uno de cada tres: el del reuma.
Los convocados a atender en el Instituto cumplieron su parte: hoy, el Instituto Nacional de Reumatología, aún sin par en América Latina, cuenta con trabajos reconocidos a nivel de la Organización Panamericana de la Salud.
Y cumplieron con el pueblo: atienden 40.000 consultas al año, en su gran mayoría gratuitas. Tienen presupuesto superavitario (4,2%, cifras de 1999) y en el peor de los casos hoy, no tienen déficit, algo que debería envidiar más de una repartición del gobierno.
Batlle y Bensión lo cierran
«Suprímase la Unidad Ejecutora 010, Instituto Nacional de Reumatología«, dice el artículo 117 del Proyecto de Rendición de Cuentas impulsado por Batlle y Bensión. Con siete palabras y un número, el gobierno deja así sin cobertura a un millón de pacientes con enfermedades reumáticas en el país. Quien carezca de dinero para pagarse una clínica, estará condenado al padecimiento hasta el fin de sus días.
«Es peor todavía que eso», afirma la presidenta de la Sociedad Uruguaya de Reumatología «dejamos de atender a la mayor causa de importantes crisis sociales». La Dra. Vilma Chijani explica que las enfermedades reumáticas «son la segunda causa de ausentismo laboral en el Uruguay, después de la gripe. También la segunda causa de jubilación anticipada en todo el país». En este último marco, los padecimientos reumáticos constituyen la primera causa de jubilaciones por incapacidad para la función, así como la segunda causa de jubilaciones por incapacidad permanente.
«Treinta y dos años después que el Dr. Moisés Mizraji lograra plasmar en esta realidad, el esfuerzo de todo un pueblo, cerrarán este Instituto que atiende patologías que afectan a uno de cada tres uruguayos», enfatiza.
El Instituto Nacional representa de buena forma la «concentración» de toda la reumatología en el país. En sus ateneos se analizan y evalúan todos los casos que por su complejidad no están en condiciones de ser resueltos por el médico interviniente. Sea cual fuere el punto del país donde el problema surja, su dilucidación estará seguramente en alguno de los foros del Instituto. Amén de ello, policlínicas especializadas, cirugía de mano y artroscopías, tienen su epicentro en este Instituto.
La osteoporosis, que afecta a una de cada tres mujeres y a uno de cada seis hombres después de los 40 años de edad en el Uruguay -un 60% de la población- tiene también concentrados sus especialistas y curas posibles en este centro. La labor de interconsulta con otras disciplinas y con la medicina general ha sido priorizada. En ese sentido entre el 26 y 27 de julio próximo tendrán lugar las Segundas Jornadas de Patología Osteoarticular, que aunará los esfuerzos de las sociedades de Reumatología, Fisiatría y Traumatología del país.
«Van a cerrar el Instituto, precisamente cuando más se lo necesita, cuando cada día va menos gente a las mutualistas porque no pueden pagarse ni el ómnibus. Van a cerrar el Instituto que es superavitario hasta en un 4% anual, gracias a las ventas de técnicas a particulares. No tienen perdón», sentenció finalmente Chijani. *
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