Diálogo inconveniente
Escribe: Horacio Buscaglia
-Buenas días, vengo para hacer una denuncia.
-Ah sí, entonces marche preso.
-¿Pero cómo? Soy yo el que vengo a denunciar.
-Ya sé, y por eso: marche preso.
-Usted no me entiende.
-Lo entiendo perfectamente, el que no entiende es usted: ¿no se da cuenta que está en el Uruguay?
-¿Y?
-Y en este país todo aquel que acuse de algo a alguien será inmediatamente acusado de algo. Y no sólo eso, será descalificado y tratado como un provocador, un mala onda, un baboso, un «andá a saber qué está buscando con todo esto».
-Escúcheme, yo lo que estoy pidiendo es que se investigue para ver si es verdad lo que se anda diciendo. ¿Y aquello de la Justicia, dónde quedó?
-¡Pah! ¡La Justicia! Vaya uno a saber. La última vez que la vi iba revoleando la bombacha rumbo a los matorrales con un desconocido.
-¿Y el honor y la ética?
-¿Honor y ética? Esa parejita hace tiempo que se divorciaron. Creo que se clavaban los cuernos mutuamente y para peor con el mismo tipo.
-¿No me diga? ¿Y con quién era?
-Con El Poder.
-¿El Flaco Poder? No puede ser.
-Con el Flaco o con el Groso, podercitos o poderosos, todos genuflexean y se hacen bien los osos.
-Lindo versito, alentador diría.
-Sí, igual que la propuesta del diputado Lara de investigar esta joda de los contrabandistas financiando políticos.
-Está bueno eso, ¿eh?
-Estaba. Los blancos decidieron no armar una comisión que investigue porque quieren «evaluar el desarrollo de los acontecimientos y analizar qué es lo más conveniente para el Partido Nacional». «Es demasiado apresurado plantear en este momento una investigadora, cuando no sabemos cómo termina este tema».
-¿Qué quieren decir con eso que hay que ver si le conviene al Partido Nacional porque no saben dónde termina el asunto? ¿Por qué podría no convenirle aclarar las cosas?
– Usted está preguntando demasiado: marche preso. *
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