LA COLUMNA AMARILLA

Reportaje

POR HORACIO BUSCAGLIA

 

–Buenas tardes, vengo para hacerle un reportaje.

–Pero usted quiere hacerme quedar como un nabolión. ¿verdad?

–No, yo lo voy a mostrar tal cual es. Voy a dejar que usted se exprese libremente y no voy a quitar nada de lo que me diga.

–Ve, ve…usted quiere dejarme como un verdadero nabolión. Se nota que usted es extranjero.

–¿Por qué se nota? ¿Si hablo su mismo idioma?

–No, no habla nuestro idioma. Aquí los políticos podemos decir cualquier gansada, que luego en los informativos de televisión son transformadas en «importantes declaraciones».

–¿No me diga?

–Sí le digo. Y es más, muchas veces «nuestras» declaraciones son sugeridas por los propios reporteros.

–¿Es verdad eso?

–Por supuesto, yo no miento.

–¿Es verdad eso?

–Ya se lo dije.

–Me refería a: «Yo no miento».

–Se nota que usted es extranjero, los de aquí nunca me preguntarían eso.

–¿Por qué? ¿Por qué saben que es un mentiroso?

–Usted cada vez está siendo más extranjero. Y está contraviniendo nuestra más respetada norma de conducta periodística.

–¿Cuál norma? Aquella que dice que se debe publicar todo lo que alguien –especialmente si está en el poder– no quiere que se sepa.

–Usted no es extranjero, es un extraterrestre.

–¿Sabía usted que cuando un dedo señala la luna, los imbéciles miran el dedo?

–¿Y qué otra cosa iban a mirar? ¿Es bobo usted?

–No debería insultarme, recuerde que represento al cuarto poder.

–Ah, al poder del cuatro. ¿Y los muchachos del 10 y del 12, no vinieron?

–Del cuarto dije, del cuarto poder.

–Que poder, ni que ocho cuartos. Acá, si no nos gusta no lo pasamos.

–¿Y el derecho a la información?

–Se torció

–¿Y la democracia?

–Quedó off the record. *

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