VAIMACA- PERU ESTA EN EL MUSEO DEL HOMBRE EN PARIS

La venida del "último charrúa"

Acorde a lo confirmado por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia, los restos del Charrúa Vaimaca-Perú se encuentran dispuestos para ser repatriados, lo que ocurriría durante las vacaciones julias de Uruguay.

Vaimaca-Perú, el cacique de la familia inmortalizada en el bronce «Los últimos charrúas», formaba parte del grupo secuestrado por un traficante francés a orilla del Río de la Plata en la década de 1830. Los indios conducidos a Francia, fallecieron poco después.

Los restos de Vaimaca-Perú se han conservado en el Museo del Hombre en París. En nuestro país a través del esfuerzo de entidades indigenistas, universitarias y del propio gobierno, se plantearon sucesivos pedidos de repatriación de los restos, que se concretan en los próximos días.

Aunque usted no lo crea

Las peripecias de Vaimaca-Perú (de su espíritu y lo que quede de sus restos) continúan sin embargo generando historias, incluso en nuestros días.

«Es posible que lo debamos postergar», aceptó la Doctora Aramburu, en representación del novel director de Cultura de la Cancillería. El embajador Duncan Crochi se encontraba «reunido» por lo que la pregunta se derivó a quien oficiaba de interlocutora. Aramburu, accedió a interrumpir al embajador Crochi, para evacuar una pregunta perentoria: ¿regresaban el domingo próximo los restos de Vaimaca-Perú?

Ante la no aceptación para aguardar «el comunicado», se declaró la posibilidad de postergar la fecha del domingo próximo.

El embajador Duncan Crochi se convierte así en harto diligente, dado que asumió su cargo el viernes último, y ya obtuvo el regreso de los restos de Vaimaca-Perú.

Su antecesor al frente del área de Cultura ministerial, Daniel Pérez del Castillo, yerno de uno de los hermanos Peirano, es ahora nuestro embajador en El Vaticano. Durante su gestión en Cultura, el tema de Vaimaca Perú languideció, e inclusive tras conversaciones con el ministro de Educación y Cultura, Antonio Mercader, comienza una activa participación en el asunto.

Políticamente, un logro de esta entidad, era imposible pasarlo «al otro lado de la coalición». Así, la Cancillería a cargo de los «foristas» aceleraron gestiones y la fecha original del envío desde Francia estaba prevista para el sábado próximo, con arribo el domingo.

El lunes volverá a Uruguay el ministro de Educación y Cultura, el nacionalista Antonio Mercader, que se encuentra en la reunión del Mercosur, en Buenos Aires.

Consultada la versión, fuentes de la Cancillería la descartaron de plano, considerando que hubo una evolución «lógica» en el tema, que concluye con este schedule.

Bienvenida a un desconocido

El cacique Vaimaca-Perú, desde siempre fue reconocido como tal por el Museo del Hombre, donde fue depositado. En 1975, Arturo Toscano del Museo Nacional de Antropología, fotografió el esqueleto.

El 11 de agosto de 1994, Renzo Pi Ugarte, coordinador de Ciencias Antropológicas de la Facultad de Humanidades y Ciencias informaba al Rectorado que «el Museo del Hombre guarda únicamente el esqueleto de Vaima-Perú…»

La pieza 1.115 del área antropológica parisina, lleva por nombre: «Busto de Vaimaca-Perú», así descripta: «Busto realizado a partir del cadáver. Presenta cabello peinado hacia atrás, recogido en una coleta de 8 centímetros. Posee bigotes finos, ojos rasgados, dentadura frontal completa, orejas pequeñas y pómulos salientes. Su nariz de perfil rectilíneo está fracturada e inclinada hacia la derecha. Las medidas faciales, etc. etc…».

Absolutamente nada sabemos sin embargo de sus rasgos individuales de cultura, más allá de los que compartía con el grupo, estudiados por los antropólogos.

Es en este aspecto que el regreso del Charrúa, constituirá un excelente momento para que los científicos uruguayos logren una meta que proponen como de relativa urgencia: actualizar lo que se enseña a las nuevas generaciones sobre esos antepasados.

Y es que los especialistas en disciplinas histórico-arqueológicas en el país, coinciden en que las autoridades de la docencia se encuentran omisas en la evolución del concepto que los educandos aprenden del aborigen de estas tierras.

Más allá de los esfuerzos individuales de muchos docentes –tanto en Primaria como en Secundaria– lo cierto es que las directrices docentes en materia indígena, se mantienen tales y cuales fueron concebidas hace más de un siglo.

Conceptos más modernos

La casi totalidad de los últimos estudios arqueológicos en el país, dan por tierra con la simple imagen de grupos de salvajes nómades dedicados a poco más que bolear ñandúes, antes de llegar los conquistadores. Más allá incluso de costumbres y conocimientos que los indígenas tenían de su entorno –distintas las más de cómo se han contado hasta ahora– la aparición de un grupo de indios no catalogados, y entre los más evolucionados en la región es ya tan aceptado por los estudiosos, como desconocido para quienes sólo leen textos «oficiales».

A nadie se le ocurre discutir que los charrúas no existieron.

Pero de allí a considerarlos como los exponentes acabados de la prehistoria uruguaya, hay hoy, un abismo. Grupos étnicos, al este del actual territorio nacional, labraron la tierra, se asentaron durante milenios y erigieron decenas de miles de cerritos para sus muertos.

A esto, se suman centenares de pinturas rupestres, descubiertas en el departamento de Salto, el mayor hallazgo de esta índole en todo el sur del continente. Algo inconcebible para simples «salvajes».

A ello, los antropólogos agregan una actualizada concepción sobre los chanáes, grupo diferenciado física y culturalmente de los demás en el actual territorio patrio.

En cuanto a la «garra charrúa», originada en una supuesta bravura genética de los aborígenes de esta zona, cae por tierra según la antropología moderna, que nos muestra unos indios locales más centrados que el arquetipo tradicional. Apacibles, relativamente tranquilos como vecinos, eran los nuestros comparados con cercanos antropófagos en territorio hoy, brasileño y paraguayo.

En ese sentido, los antropólogos critican que la idea del «salvaje», sigue siendo dominante en las aulas. El esfuerzo de los docentes universitarios para hacer evolucionar la historia «oficial», choca contra una coraza burocrática aún en algunos niveles docentes. *

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