Cuba reconoce carencias y anuncia proyectos e inversiones en educación
Para cumplir el objetivo de llegar a setiembre, cuando se inicie el nuevo curso, con aulas de 20 alumnos o menos, la Revolución cubana deberá contar con 2.940 maestros más y 2.281 aulas nuevas, solamente para la capital.
«Hace 22 meses, la situación de la educación primaria de la capital era desastrosa: un promedio de 37 alumnos por aula, 340 de ellas con más de 40 alumnos, no pocas con 45 o más. Los conocimientos de los alumnos en Santiago de Cuba eran el doble que los de la capital».
Así comenzó Fidel Castro el diagnóstico estructural de la educación en La Habana, antes de mencionar los variados problemas de tipo material y los que llamó de «condiciones subjetivas de desmoralización, pesimismo y desaliento en cuadros administrativos», que se habían acumulado en diez años de período especial.
«Baste citar aulas sin ventanas, baños sin puertas, filtraciones de techos, tuberías rotas, interrupciones en el suministro de agua, escuelas de cientos de alumnos con un solo baño funcionando. No había bebederos de agua fresca, no funcionaban o no existían cocinas en condiciones adecuadas, ni equipos o instalaciones de refrigeración y congelación para alimentos en más de 450 cocinas de esas escuelas, a lo que puede añadirse una deficiente disponibilidad o inadecuada preparación de los alimentos. No todas padecían estas calamidades, pero casi todas sufrían una, varias o todas ellas».
El presidente de Cuba, Fidel Castro, no vaciló en enumerar estas dificultades como prueba de lo sufrido por el pueblo cubano, con la aplicación «de leyes como la Torricelli y Helms-Burton, la guerra económica de EEUU» y lo que denominó el «doble bloqueo que siguió a la caída del campo socialista, cuando Rusia, aliada a Estados Unidos, rompió todos los acuerdos y traicionó a Cuba».
Al problema de las aulas se le sumó la dificultad de la falta de vocación, expresada en la escasa graduación de licenciados en Educación Primaria. En el período 2000-2001 sólo 37 habían escogido esa carrera, entre el 3% y el 4% de los que terminan el pre-Universitario. «Al parecer, se suponía que la vocación por la noble tarea de educar niños había desaparecido», dijo Fidel.
En breve espacio de tiempo se crearon las Escuelas de Maestros Emergentes en la capital, en Provincia Habana y en Cienfuegos. En menos de dos años se han formado casi 4.500 maestros de primaria, faltándole unos días para graduarse a alrededor de 3.400 de ellos, que han recibido casi el doble de preparación de los primeros mil.
Los cursos tienen una duración de seis meses se estudia extender a un año , cada uno de ellos recibe formación pedagógica de un licenciado en Enseñanza Primaria, que se convierte en «su» profesor/a, de nivel superior.
Cada uno de los maestros es matriculado en una carrera a nivel universitario, mientras ejerce su tarea en escuelas de su propio barrio, cerca de su casa.
El compromiso que asumen para evitar que suceda el mismo «vacío», es trabajar como maestros durante 5 años y se estudia la posibilidad de una extensión del plazo.
«Mas no bastaba con preparar al personal docente», afirmó Fidel Castro, «otro imposible era necesario resolver: concluir el programa que se lleva a cabo con un mínimo de gastos y recursos asegurados de restaurar las 746 escuelas señaladas, a las que se añade la construcción de otras 33 y lograr en todo el país el sueño no alcanzado por los países más desarrollados y ricos de no más de veinte alumnos por aula».
A la fecha se arribó a 402 escuelas reparadas. De las 344 que faltan reparar, se ha iniciado el trabajo en 264 y de las 33 nuevas, restan 10. Hay ya más de nueve mil constructores en la tarea, y en dos semanas más serán no menos de 12 mil, junto al esfuerzo de padres y vecinos de cada escuela.
Esta realidad marcará aún más la diferencia abismal que separa los cursos de 1958-1959 y de 2001-2002, este último con 258 mil docentes, un presupuesto de 2.686.000.000 de pesos y 12.717 escuelas en toda la Isla, además de una enseñanza especial que alcanza 428 Centros con una matrícula de 55.053 estudiantes.
Cuba cuenta además con 16 institutos superiores pedagógicos, 343 centros politécnicos, 166 escuelas de oficios y 51 centros de Enseñanza Superior, con más de 12 filiales y facultades independientes, más de 2.400.000 estudiantes garantizan que 1 de cada 5 habitantes está en las aulas. «Alcanzaremos nuestros objetivos, con total seguridad, incluso si un ciclón se interpusiera en nuestro camino, cualquiera de estos dos meses», aseguró Fidel Castro.
Las aulas lucirán remozadas, ya con su TV, con su video, con su computadora, con su Canal Educativo y con sus 20 pupitres. Y allá lejos, en el Escambray o donde haga falta, además, con su panel solar.
«Y esto no será más que una parte de nuestros ambiciosos planes de ocupar en el mundo el primer lugar en el campo de la educación y la cultura, sin las cuales, ninguna sociedad podrá ser jamás verdaderamente independiente, democrática y libre», concluyó el presidente Fidel Castro. *
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