Bajo presión externa se trata proyecto de reproducción asistida

La Cámara Alta retomará esta tarde el análisis del proyecto de reproducción asistida, presentado por el senador Alberto Cid (EP-FA). Unos de los mayores opositores políticos a este proyecto es el senador Guillermo García Costa (Partido Nacional) quien hace hincapié, entre otros puntos, en el capítulo 9 del proyecto, es decir, en las penas y sanciones administrativas debido a maniobras genéticas. García Costa sostiene que el proyecto es flexible a la hora del castigo, al indicar que por delito de clonación existe una sanción de 12 meses a 4 años de prisión y por el delito de alteración de la especie humana de 20 meses a 5 años de penitenciaría. También están previstas posibles amonestaciones, multas de 500 Unidades Reajustables, suspensión de por lo menos 2 años de la clínica y clausura definitiva según las transgresiones en que se incurran.

Las penas, pues, será una de las claves de la discusión de hoy, cuando senadores deliberen desde las 16 horas hasta las 20 horas exclusivamente sobre este proyecto.

Varios senadores defensores del proyecto de ley han recibido en estos días listados de personas que se identificancon nombre y número de cédula de identidad indicando su voluntad de dejar de apoyarlos política y partidariamente si este proyecto de reproducción asistida sigue su curso en la Cámara de Diputados.

Palos en la rueda

En Uruguay existen cuatro clínicas que realizan inseminación artificial, inyección espermática o fecundación in vitro desde hace más de 10 años, entre otras técnicas. También existe un banco de semen que pertenece a un laboratorio privado donde se acude con el objetivo de someterse a una inseminación heteróloga, es decir, que los óvulos fecundados lo serán de esperma donado, procedimiento que se apela cuando todos los caminos están agotados. Y aunque el proyecto del senador Cid es más que controvertido, el propio Hospital Pereira Rossell (una institución estatal) lleva adelante algunas técnicas de reproducción asistida desde hace más de 2 años sin que exista una ley o un marco regulatorio que los rija.

Si bien el arzobispo de Montevideo, Monseñor Nicolás Cotugno opinó que «deberían clausurarse tales clínicas», la fuerza de la Iglesia Católica y su ala más conservadora –el Opus Dei– no alcanza para concretar las clausuras. Sin embargo, la Iglesia y el Opus Dei ponen el grito en el cielo porque se acerca el día que exista una norma que establezca derechos y obligaciones de quienes se sometan a las técnicas de reproducción asistida y para los médicos que las practiquen. Sumado a esto, en la Comisión de Salud de Diputados se analiza el proyecto de ley sobre despenalización del aborto. En el momento, los representantes están recibiendo distintas delegaciones: científicas, juristas, organizaciones no gubernamentales y en última instancia recibirán a representantes religiosos, entre ellas, el arzobispo de la capital Nicolás Cotugno.

Los acérrimos enemigos del proyecto de reproducción asistida no sólo se encuentran en la Iglesia Católica sino que votaron negativamente el Partido Nacional y el sector de la Lista 15 del Partido Colorado, no así el Foro Batllista.

Una de las técnicas de reproducción asistida más conocida es la llamada ICSO, inyección intracitoplasmática de esperma, en la que se extraen óvulos del cuerpo de la mujer y cada uno de ellos es utilizado en laboratorios, inyectándoles un solo espermatozoide. También existen técnicas en las que ni siquiera son necesarios los espermatozoides para conseguir fecundar un óvulo, ya que este se fecundará micro inyectándole un espermátide, célula germinal masculina que, cuando madura, da lugar a un espermatozoide, pero que ya cuenta con cromosomas haploides.

La filosofía del Opus Dei puede definirse como una Prelatura personal de la Iglesia Católica fundada en Madrid en 1928, como asociación sacerdotal por el beato Josemaría Escrivá de Balaguer. En 1947 fue aprobada como instituto secular por la Santa Sede y en 1982 erigida como Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei por Juan Pablo II.

El Opus Dei es una asociación de fieles católicos, de régimen y extensión universal, cuyos miembros –simples laicos o sacerdotes seculares– se dedican, por vocación específica al apostolado secular y a la búsqueda de la perfección cristiana en el propio Estado, cada uno a través de su propia profesión u oficio. *

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