La crisis moviliza a la Iglesia
Bajo la administración de monseñor Carlos Parteli, Montevideo tuvo dos prelados «ayudantes». El 8 de setiembre asume como obispo auxiliar de Canelones el padre Hermes Garín y en varias diócesis solicitaron al Vaticano la nominación de prelados.
El secretario general de la Conferencia Episcopal Uruguaya (CEU), monseñor Pablo Galimberti explicó que la Iglesia Católica de nuestro país viene promoviendo una tarea episcopal más amplia «durante toda la jornada y en el mes», a fin de tener una mayor presencia en las actividades de las diócesis.
Teniendo en cuenta la complejidad de la sociedad actual, la grey católica entiende necesario tener una mayor presencia en los diversos sucesos que se producen en la comunidad, «que se multiplican cada vez más», indicó el obispo de San José.
Para Galimberti, en determinadas diócesis se hace imprescindible contar con un obispo auxiliar a fin de permitir la coordinación de tareas y alcanzar un espíritu de corresponsabilidad.
La mayoría de los prelados, por una cuestión de tiempo, no puede abarcar el trabajo para diócesis «extensas y complejas en su territorio».
El secretario de la CEU recordó que en Salto estuvo como obispo auxiliar, monseñor Viola, cuando el responsable de la diócesis salteña era monseñor Marcelo Mendiaharat. Durante la dictadura, cuando monseñor Parteli era el arzobispo de Montevideo, tuvo como obispos auxiliares a Raúl Scarrone y Orlando Romero.
Estos prelados «ayudantes», pueden repartirse el trabajo con el obispo principal en determinadas regiones o responsabilidades específicas. En el caso de la Conferencia Episcopal, los «mano derecha» de los obispos podrán hacerse cargo de comisiones específicas, para aliviar la tarea pastoral.
Según Galimberti, existe una mayor demanda de la comunidad católica y al mismo tiempo se produce una mayor complejidad social, por lo cual se requiere un mejor servicio de la Iglesia.
«En épocas actuales, suele ocurrir que el obispo tiene dos o tres reuniones en el día», dijo el religioso.
Por su parte, el recientemente designado obispo auxiliar de Canelones, monseñor Hermes Garín, indicó que «en una época de masificación la Iglesia necesita efectuar una tarea más personalizada, y en Canelones no existen mayores distancias pero sí hay muchas poblaciones pequeñas.»
Explicó que se hacía necesario una ayuda para monseñor Romero y es posible que se dividan la tarea por zona o por áreas, como ser dedicarse a los laicos o la vida religiosa y de esa forma prestar un mejor servicio.
Desde el concilio vaticano II, la iglesia fue redescubriendo la tarea
de la corresponsabilidad y diversidad de funciones, donde hay una tendencia a que las jerarquías están al servicio del laico, implementando no una función piramidal pero sí servidora.
El nuevo obispo señaló que existe en la iglesia una inquietud de llegar a todos, pero aclaró que también hay una mayor urgencia en la gente, debido a los problemas que los aqueja. Aclaró que los prelados muchas veces no pueden manejar el tiempo horario y deben estar disponibles en forma permanente.
Sobre la realidad de la sociedad uruguaya, monseñor Garín sostuvo que muchas veces la gente busca en diferentes ámbitos pero no está satisfecho con su vida. Sin embargo, no se dan cuenta que lo importante está en el interior de la persona.
Consideró que la sociedad hay cada vez una mayor avidez por lo espiritual y la gente cada día tiene la necesidad de ser escuchada, por lo cual debe aplicarse una atención personalizada.
Monseñor Garín será ordenado el próximo 8 de setiembre en la ciudad de Canelones. Será la primera vez que en esta diócesis se ordene un prelado, ya que los otros obispos que condujeron la diócesis en el departamento canario, eran titulares de otras jurisdicciones.
Con respecto a la problemática de Canelones, Garín indicó que el departamento está sufriendo la problemática de todo el país, y que al tener características diversas (agrícola, turística e industrial), se hace más necesario el acompañamiento para mantener viva la esperanza.
«No cabe duda que estamos en una situación crítica, originados por problemáticas interna y externa; ojalá que la crisis sea de crecimiento y no de aplastamiento», sostuvo el novel obispo. Instó a no cerrar los ojos a la realidad de la gente que más sufre y propuso hacer un país para todos. *
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