Consumidores reclaman tarifar los productos de la canasta básica
Nosotros pretendemos que se vuelva a tener el pan tarifado, que a esta altura es imprescindible para la gente. También es imperioso que haya por lo menos dos cortes de carne a un precio razonable», al tiempo de reclamar la conformación de «una canasta básica en forma rápida».
Asimismo, Vega incitó a los consumidores a que compren lo mínimo necesario: «Esa es la forma de que esos señores que están levantando los precios no lo hagan más. El proveedor esta abusando del consumidor, por lo tanto éste debe retraerse en la compra. El consumidor uruguayo es consciente, estamos aprendiendo a consumir bien. Cuando nos suben los precios sin razón, como ahora, no compramos», afirmó.
Cara de mufa, decepción y la indestructible impresión de que el gobierno no dijo la verdad cuando en su momento aseguró la continuidad de la banda cambiaria, es lo que más se identifica con este Uruguay modelo 2002. Incluso, como si fuera un capricho histórico, algunos fantasmas que parecían olvidados en el pasado se hacen presente de la peor manera: hoy volvemos a hablar de remarcación de precios y canastas tarifadas.
La gravedad de la situación esta marcada por el desmesurado aumento en el precio de elementos básicos como el pan y la carne, sin olvidar otras áreas como el calzado y la vestimenta, productos estrechamente vinculados al alza del dólar.
Estupor en industria del calzado
Lo que no está dentro del entendimiento popular es que en el caso de la carne, el golpe sea tan duro, cuando se supone que éste es un país estrictamente ganadero. Sumado a esto, está esa suerte de efecto contagio que provoca la remarcación de casi todos los productos, alimenticios o no, en muchos de los casos de origen nacional, lo que genera un profundo descontento en una población con poder de compra cada vez más acotado por la congelación salarial y las cargas impositivas.
Un vocero de la Cámara del Calzado indicó a LA REPUBLICA, que «no sabemos dónde estamos parados. El problema es que más del 80% de los insumos son en dólares y no sabemos qué vamos a hacer. Otro de los temas que deberá ser tocado es el de los plazos, pero lo más grave es que no nos dicen la verdad. El gobierno oculta cosas y la situación se volvió caótica. La industria del calzado lucha por producir, pero esto nos mató».
El directivo asegura, además, que la mayoría de las fábricas del sector están paralizadas, por lo cual estima que la cantidad de obreros del sector no llega a los mil.
Por su parte, el sector panadero, uno de los más sensibles a estos movimientos financieros, debido al alto consumo de harinas que históricamente ha tenido nuestro país, también está en el ojo de la tormenta.
Harina en dólares
El pasado lunes los panaderos se encontraron con que el precio de la harina, que hasta entonces se pagaba en pesos, pasaría a abonarse en moneda norteamericana. El directivo del Centro de Industriales Panaderos, Juan Aguirrezabala, fue claro al afirmar que se oponen a la facturación en dólares, ya que no lo permite el volumen de negocio de la mayoría de las panaderías.
Considera que la medida es «inaplicable» y fue tomada en forma unilateral por parte de los molineros, pero recordó que «la posibilidad ya la manejaban desde unos meses atrás, a lo que siempre dijimos que no era viable, más allá de que el pago del trigo es en dólares, pero eso fue toda la vida, teniendo en cuenta que se trae de Argentina.
Nosotros sugerimos que el impacto a los consumidores sea el menor posible. No se tolera que en tiempos recesivos suba el precio de todo», sostiene. Cuando se le consulta respecto a las medidas a tomar, el dirigente asegura que «hay que recapacitar y rever la posición».
La carne se fue a las nubes
El otro elemento que fomenta la incertidumbre y alimenta el desconcierto es el desmesurado aumento del precio de la carne, que se situó en el entorno del 30%. En un país ganadero, es decir, productor de carne, no es fácil explicar tal situación. Eso se ve reflejado en la notable baja en el consumo. La gente pasa por la carnicería, pero casi de forma turística.
Para Antonio Grela, directivo de la Unión de Vendedores de Carne, «la situación es muy grave. Hemos tenido una baja importante en las ventas. La gente nos manifiesta que no puede comprar a esos precios. Lamentablemente esto afecta a los más pobres, a quienes viven en la periferia».
El dirigente aclara además que si bien los carniceros le compran a los frigoríficos en pesos, éstos compran las haciendas en dólares. En cuanto a la credibilidad que se perdió después de las últimas medidas, Grela es categórico: «Le mintieron a la gente, estábamos muy creídos en lo que nos estaban diciendo. Nos aseguraron que el dólar no cambiaría y nos dejaron al descubierto. Yo no sé si esto debimos hacerlo antes, pero debió hacerse más paulatinamente para no afectar a una población que ya venía sufriendo mucho. Ahora estamos de brazos cruzados sin saber qué vamos a hacer», concluye.
En esa dirección apunta también Cambadu. Daniel Fernández es el vicepresidente de la gremial que nuclea a los pequeños comerciantes, que desde hace tiempo vienen siendo jaqueados por la política de las grandes superficies, lo que ha provocado el cierre de numerosos comercios vecinales.
«Mayoristas inescrupulosos»
Al respecto, Fernández reconoce que «estamos soportando un avasallamiento por la suba de los precios. Lo que le estamos pidiendo a los asociados es que esperen, que no compren, porque no podemos seguirle el juego a los mayoristas, que están abusando en forma inescrupulosa, metiéndole la pesada a los minoristas, cosa que no pueden hacer con las grandes superficies».
Por su parte, la Liga de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios, una asociación que desde hace siete años representa a un colectivo tan determinante como las amas de casa, también se ha visto desbordada en su capacidad de atención.
Desde esta entidad de defensa de los derechos del consumidor se consignó que la gente se siente sorprendida y asustada por la situación.
Al mismo tiempo, se recomienda a los consumidores que se vuelquen a los productos nacionales y les reclaman a las autoridades una mayor transparencia a los efectos de rectificar la confianza perdida.
La fuente recalcó, además, que se pudo constatar, tanto en la capital como en el Interior, una remarcación de entre 20% y 30% en el precio de la mayoría de los productos de primera necesidad, algo que a su criterio fue realizado «de forma indiscriminada, al barrer». *
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