Intercambio solidario
MARCELO BUSTAMANTE
Alvaro Antoniello, uno de los impulsores del Club del Trueque, participó junto otras organizaciones, investigadores y autoridades municipales de la clausura del Foro Social «Solidaridad en Obra». Informó que actualmente unos 1.600 uruguayos se sumaron a esta opción económica y en poco tiempo se llegó a la creación de 42 clubes.
En octubre del año pasado existían unos 25 clubes, y en junio la cifra casi se duplicó, y se aguarda en la apertura de otros.
Anunció que si la situación del país no mejora, seguramente muchos uruguayos adoptarán esta alternativa para sobrevivir. Incluso, a la red del trueque se le sumarán otras modalidades, en la cual participan los contribuyentes y los municipios a través de cheques tributarios donde existe el «crédito fiscal compensado». En nuestro país ya se implementan estas experiencias en la Intendencia de Rocha y Río Negro, con aprobación de las Juntas Departamentales. En este caso se hacen triangulaciones de deudas por diferentes tipos de servicios. Antoniello explicó que en ambas comunas, por ejemplo, una empresa le presta un determinado servicio al municipio y este organismo le paga con la cesión de derechos de impuestos, es decir que le cancela una deuda. En caso de estar al día con las obligaciones, la empresa le transfiere ese cobro de impuesto a terceros. También fue aprobado en estas intendencias la utilización de «cheques tributarios» que son transferibles, endosados y que ya tiene un valor preimpreso. Lo utilizarán solamente los habitantes de estos departamentos a través de una triangulación en la que participarán la Intendencia, las empresas y la sociedad. En la práctica, una empresa por ejemplo, poda los árboles del ornato público o barre la ciudad y en vez de recibir dinero, la comuna le abona con un «cheque tributario» por el valor del servicio, que le puede servir a la empresa para pagar sus tributos y/o pagar a proveedores.
A nivel parlamentario, el diputado suplente León Lev presentó un proyecto de ley similar a las experiencias de Rocha y Río Negro, en la cual se extendería a todas las intendencias del país y que pudiera utilizarse para el pago de los tributos en el Banco de Previsión Social (BPS) y la Dirección General Impositiva (DGI).
La relación de empresas con organismos del Estado es habitual en varios países, pero por ejemplo en Suiza existen 76 mil compañías que en su relación con el sector público movilizan miles de millones de dólares utilizando solamente técnicas contables. Antoniello explicó que la modalidad del trueque es complementaria al sistema económico formal, pero puede auxiliar y oxigenar a muchas empresas que están en vías de cerrar.
Uno de los ejemplos de trueque que tradicionalmente se realiza en nuestro país es el canje publicitario que es transferible.
Explicó que en Estados Unidos, algunos supermercados y tiendas intervienen de estos sistemas y existe la posibilidad de pagar el 100% de las compras con «monedas sociales».
Sin embargo, donde se produjo una mayor explosión del sistema fue en Argentina. En este país hoy existen más de tres millones de socios de club de trueque.
En otros países, el Club del Trueque se desarrolla a partir de la entrega de una lista de compra por catálogos, pero en Latinoamérica está fomentándose la creación de comunidades.
Esta modalidad de intercambio de bienes y servicios comenzó a implementarse en Uruguay en 1998, cuando se instalaron las primeras ferias del trueque. Se desarrolló así el trueque recíproco entre dos personas y el multirrecíproco, para el cual se vale de una «moneda social» que en nuestro país es conocida como «créditos». La gran diferencia que tiene con el dinero es que no es una mercadería sino una unidad de medida. En caso de no poderse hacer un intercambio, quien entregó un producto recibe a cambio estos créditos que constituyen un recibo para realizar un trueque posterior. Con respecto a las propuestas de trabajo solidario, el sociólogo Pablo Guerra manifestó que existe una directa relación entre economía y ética, en la cual determinadas personas prefieren pagar más por un producto a fin de beneficiar a los productores nacionales o por un criterio ecológico. Sostuvo que hay en otros países con «tiendas solidarias» donde se vende a mayor precio y existen los «bancos éticos» en los cuales los clientes renuncian a pequeñas tasas de interés en pro de una utilización ética del dinero. *
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