Los impuestos golpean más a los trabajadores
El 28 de diciembre del pasado año, en la Sala del Consejo de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración de la Universidad de la República, se firmó un convenio para la investigación del sistema tributario en el Uruguay, que realiza dicha casa de estudios.
La investigación fue promovida por el equipo de representación de los trabajadores en el BPS, los Institutos Alvaro Carbone (vinculado al Partido Nacional, sector del doctor Juan Andrés Ramírez), Solidaridad y Desarrollo (Isode, vinculado al Nuevo Espacio del senador Rafael Michelini) y la Fundación Friedrich Ebert en Uruguay (Fesur).
En la jornada de ayer se hizo público el trabajo, el cual desnuda una inequitativa distribución de la carga tributaria en la sociedad.
Ernesto Murro, integrante del equipo de representación de los trabajadores ante el Banco de Previsión Social (BPS), explicó que una investigación de este tipo hacía 13 años que no se llevaba a cabo. El trabajo demuestra que en nuestro país pagan más impuestos los que menos ganan, por lo cual, consideró fundamental elaborar una reforma tributaria, a fin de realizar una mejor distribución de los impuestos en el país.
La estructura tributaria del Uruguay que aplica el gobierno central proviene principalmente de los gravámenes de bienes y servicios, como ser el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y el Impuesto Específico Interno (Imesi), que representa el 63,4% de la carga tributaria.
El 21,4% de los impuestos grava los salarios y jubilaciones. En cambio, no se aplican gravámenes a las ganancias y utilidades, como ser impuesto a las rentas personales
Si se compara a Uruguay con los países europeos y Estados Unidos, nuestro país privilegia los tributos sobre los bienes y servicios, es decir al consumo, en detrimento de las rentas y los gravámenes a la propiedad.
Por ejemplo, en Estados Unidos más del 80% de los impuestos es aplicado a las rentas y una pequeña proporción a los bienes y servicios.
Las tasas impositivas uruguayas sólo son comparables con las de otros países latinoamericanos y los estados de Europa del Este.
Con respecto a las rentas personales, Uruguay recoge un 38,7% de la renta total, mientras que en América del Norte la proporción es del 83,2%. En este caso, se grava, particularmente, a las ganancias y utilidades.
Incluso nuestro país está por debajo del promedio mundial, donde la renta personal es un 57,8% de la renta total.
En esos países desarrollados, si bien dicho impuesto a la renta desciende en su tasa (y aumentan los impuestos al consumo), se ha ampliado el universo a quienes se aplica o se ha prohibido o reducido sus posibilidades de deducción de otras cargas o de progresividad en escala.
En 24 países analizados, la tasa del impuesto a la renta personal oscila entre el 25% en Suecia y el 60% en Holanda, con 16 países donde supera el 40% y con sólo 2 donde por excepción la tasa es inferior al 15%.
En cambio, el IVA en sólo 4 de esos países supera la tasa uruguaya del 23% (sin considerar el Cofis).
Pero dicho estudio, realizado para los países desarrollados o ricos del mundo, habilita otras lecturas. En ellos el 20% más pobre de la población carga con entre el 0,7 y el 10,3% del paquete tributario y el 20% más rico aporta entre el 39 y el 53%.
La investigación concluye que la estructura tributaria del gobierno central se caracteriza por un gran peso de los impuestos que gravan los bienes y servicios y un pequeño peso de los impuestos que gravan la renta.
Por su parte, los salarios y las jubilaciones son las rentas personales gravadas en forma casi exclusiva, lo que constituye una peculiaridad de nuestro sistema tributario, Las otras rentas personales gravadas en el país la constituyen los premios de lotería.
La suma del Impuesto a las Retribuciones Personales (IRP), IVA e Imesi representa el 70% del total de los tributos. Del resto de los impuestos, el 21% recae sobre las empresas.
Otra conclusión del informe es que la estructura tributaria del gobierno central permaneció estable a lo largo de la década, siendo el cambio más notorio la pérdida de la participación de los impuestos que recaen sobre el comercio exterior en 7 puntos porcentuales, a favor de los impuestos que recaen sobre la renta en similar medida.
Si bien los sucesivos incrementos de las tasas del IRP siempre han sido planteados como medidas coyunturales ante emergencias fiscales, en realidad solamente en los años 1993 y 1994 han regido las tasas históricas de la creación de este impuesto creado en 1982.
Con respecto al impacto del IVA en los ingresos de los hogares, la investigación determinó que el pago de este gravamen es 50% mayor en los hogares de menores ingresos en relación a la de los hogares de mayores ingresos.
Por ejemplo, en el 10% de la población más pobre de la población el IVA que se paga es del 9%, mientras que para el 10% más rico es del 5,9%.
Mientras el conjunto de los impuestos (IRP, IVA e Imesi) aportados por el 10% de la población más pobre representa para este sector un 11%, por el contrario, quienes más ganan, pagan un 8,6%.
Si se tienen en cuenta las diferencias entre las encuestas de hogares realizadas anualmente y los relevamientos de gastos e ingresos de hogares elaborados cada 10 años, puede deducirse que la diferencia entre pobres y ricos es aún mayor teniendo en cuenta que quienes más ganan suelen subdeclarar los ingresos, no pasando lo mismo con los trabajadores y pasivos.
En cuanto al impacto de los tributos en la distribución del ingreso, se concluyó que estos gravámenes son regresivos desde el punto de vista de la distribución del ingreso.
Los investigadores plantearon una serie de propuestas tributarias, de forma más equitativas, como «supuestos de la simulación».
En este planteo alternativo, que bien puede aplicarse a Uruguay, se reduce la tasa básica del IVA al 14% y se mantienen las actuales exoneraciones de dicho impuesto.
Se sustituye el IRP por un Impuesto a las Retribuciones Personales Familiares, estableciéndose como unidad contribuyente a la familia. En la propuesta presentada por los investigadores, en vez de aportar más quienes menos tienen, son los más ricos los que pagan mayores impuestos en porcentaje. *
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