Fuerte oposición a supresión del Ministerio de Turismo
La Cámara Uruguaya de Turismo manifestó su «unánime rechazo» a la propuesta del gobierno de supresión del Ministerio de Turismo incluida en el paquete de 50 medidas que el asesor presidencial, Carlos Ramela, entregó esta semana a representantes del Partido Nacional.
Las gremiales turísticas de todo el país, agrupadas en dicha cámara, denuncian la inexactitud de la medida argumentando que «el único ahorro que se generaría sería los $33.000 mensuales del actual ministro, ya que el resto de la estructura se mantendría como hasta el momento».
La cámara afirma que el ministerio redujo un 25% sus gastos de funcionamiento en el período 2000-2001 y un 31% en el ejercicio 2001-2002.
LA REPUBLICA intentó obtener la opinión del ministro de turismo, Pedro Bordaberry, pero una alta fuente de esa cartera, cercana al titular de la misma, aseguró que el secretario de Estado prefiere no hacer comentarios por el momento sobre el tema. Los empresarios resaltaron que es el ministerio que dispone del menor presupuesto estatal, U$S 6 millones anuales, pese a que esta actividad genera casi U$S 700 millones de ingreso al país y miles de empleos. Asimismo, se destacó que la industria invirtió en los últimos 10 años, más de U$S 1.500 millones en nuevos complejos, con lo que se logró adecuar y potenciar la oferta.
«La sumatoria de todas las exportaciones cárnicas del Uruguay en su conjunto no suman la cifra que el país recibe por turismo», manifestaron los empresarios, al tiempo que arremetieron contra el parque de vacaciones de UTE-Antel.
«La Cámara de Turismo apoya y defiende la racionalización de los costos del Estado y su necesaria eficiencia, sobre todo cuando al evaluar el gasto se observan dislates como el del déficit de una colonia de vacaciones de una empresa del Estado que alcanza una cifra cercana al 70% del presupuesto del Ministerio de Turismo».
Consultado por LA REPUBLICA, el presidente de la Cámara, Mario Amestoy, también sostuvo: «No estoy en contra del Parque de Vacaciones, pero que tenga una administración ordenada», sostuvo.
Amestoy agregó que la ocupación hoy del Uruguay «es un desastre», ya que en la zona norte, en el área termal donde habitualmente en esta fecha es temporada alta y alcanzaba una ocupación de 50 a 60%, hoy no sobrepasa el 15%.
El empresario atribuyó esta drástica reducción de los turistas a la crisis regional y a los altos costos operativos de las empresas que dejan al país fuera de competencia. «No se pueden bajar más los costos porque con el costo operativo que tiene una empresa, es imposible operar», puntualizó Amestoy. *
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