POR HORACIO BUSCAGLIA
El miércoles se cumplió un nuevo aniversario del natalicio de nuestro prócer, aquel que dijo que “los más infelices sean los más privilegiados” y se comprometió a “no vender el rico patrimonio al bajo precio de la necesidad”. Quizás sea por eso –por haber dicho eso, digo– que para conmemorar la fecha nuestro Presidente no solo no habló sino que estuvo rodeado de fuerzas de seguridad (ahora me acuerdo que Artigas también dijo “mi autoridad emana de vosotros y cesa ante vuestra presencia soberana”).
Y como para dejar claro cuál es la concepción artiguista de este gobierno, un tanto puentaesteña y frivolonga, dejó en boca del ministro de Turismo el discurso de homenaje. Ministerio, por otro lado, que el propio Presidente acaba de anunciar que lo quiere desaparecer. Y por si fuera poco todo esto, el ministro se llama Bordaberry. Yo sé que los hijos no deben cargar con los errores y traiciones de los padres (por mis hijos, espero que sea asÃ), pero para ello, estos hijos deberÃan hacernos saber qué piensan de lo hecho por sus padres. (Yo, por lo menos, nunca escuché al señor ministro –hijo de quien hundiera a la patria en sus años más negros– hablar nada del asunto).
A mà me cuesta creer que ni uno solo de los asesores del Presidente se diera cuenta de esta innecesaria relación de nombres con la fecha conmemorada. Y mucho más, cuando hacÃa 15 dÃas que al Presidente no se le veÃa la cara. Y de la cara los ojos. Y de los ojos, los lagrimales.
Asà como no termino de entender, por qué es el ministro de Turismo quien habla sobre Artigas, ¿será que quieren darnos a entender que a las ideas artiguistas hace tiempo que las mandaron a pasear?
Para mà que no fueron a homenajear a Artigas, fueron a asegurarse de que seguÃa muerto. Y también, a no permitir que nazca otro como él. *
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