DESDE JULIO DE 2001, MURIERON 64 INTERNOS, ALGUNOS POR APLICACION DE ELECTROSHOCK

El Hospital Piñeyro del Campo desalojó a 142 pacientes en un año

GEORGINA MAYO

 

El Ministerio de Salud Pública clausuró en febrero de 2002 cuatro casas de salud ubicadas en los barrios Prado, Goes, Aguada y Cordón donde habitaban 146 personas, entre ellas pacientes psiquiátricos y personas mayores que no estaban descompensadas.

Uno de los argumentos a los que apeló precisamente la secretaría de Estado para explicar la clausura, fue la mezcla que existía de pacientes en cuanto a edades y patologías.

En Uruguay existen aproximadamente 350 casas de salud y el MSP consignó en febrero pasado haber inspeccionado 150 de ellas. «De pronto las inspecciones de las casas de salud terminaron porque de lo contrario, el Piñeyro del Campo comenzaría a colmarse de gente», dijeron fuentes médicas del hospital de ancianos.

Las denuncias recibidas por la secretaría de Estado cuando consideró la clausura de las 4 casas de salud, incluían maltratos a los residentes, desnutrición y falta de higiene.

El personal que quedó a cargo durante un mes -las 4 casas se clausuraron el 8 de febrero y el traslado de los internos se concretó el 8 de marzo pasado- descubrió que muchos de los pacientes tenían piojos y otros insectos.

Mezcla de pacientes y electroshock

En el Hospital Piñeyro del Campo se registran a la fecha 292 personas, mientras que hasta el 30 de junio de 2001, vivían en el centro 434. Desde julio de 2001 ingresaron 9 pacientes y desde esa fecha han fallecido 64 personas.

El MSP organiza desde el año anterior una reestructura que, según fuentes consultadas por LA REPUBLICA, no ha culminado.

Uno de los objetivos planteados pero que aún no finalizó, es la clasificación de los pacientes entre los 4 pabellones del centro de ancianos, procurando seguir el criterio aplicado a las casas de salud privadas a la hora de resolver su clausura. «Se supone que en el pabellón A del Piñeyro estarían ubicados sólo los pacientes dependientes, en el B quienes pueden vivir sin auxilio: «autoválidos»; los pacientes psiquiátricos estarían ubicados en el pabellón C, y por último en el pabellón D, los pacientes «demenciados», dijeron fuentes médicas.

Agregaron, a modo de ejemplo, que en el hospital de ancianos conviven en el pabellón D pacientes «demenciados» y otros que ni siquiera pueden considerarse psiquiátricos. La diferencia entre ambas categorías es que los últimos son pasibles de compensación mediante fármacos y tratamientos, mientras que los pacientes «demenciados» se encuentran en situación irreversible.

No obstante, las fuentes consultadas subrayan que, como es de presumir aunque nunca se haya visitado el hospital, los ancianos que habitan el Piñeyro del Campo son sobrevivientes de situaciones marginales. Llegan entonces al hospital quienes han mendigado toda su vida, hasta ex prostitutas.

Las fuentes médicas dijeron a LA REPUBLICA que la limitación del ingreso de pacientes al Hospital Piñeyro del Campo generará, progresivamente, en que funcionarios y pacientes se redistribuyan a las colonias psiquiátricas Santín Carlos Rossi y Bernardo Etchepare.

Relataron que si bien varios de los 142 pacientes que fueron desalojados desde el año anterior a la fecha derivaron a casas particulares, algunos pacientes se encuentran en la calle y otros viven en la plaza ubicada frente al Hospital Pasteur.

Otro puñado de personas llegan al Hospital Piñeyro del Campo a pedir el reingreso. A modo de ejemplo, un hombre de 69 años, de iniciales D.M., fue desalojado «porque era un anciano sano y ahora vive bajo un eucaliptus cercano al estadio de Juventud Las Piedras», dijeron las fuentes.

Del total de 64 pacientes fallecidos desde julio de 2001 a la fecha, «algunos murieron en las sesiones de terapias electroconvulsivas», agregaron los consultados.

El psiquiatra José García dijo a LA REPUBLICA que sin conocer el caso puntual del Piñeyro del Campo, hay que saber que a un paciente puede aplicarse esta terapia si antes se lo anestesia en forma general, se evita mediante un tratamiento que los músculos se contraigan y se realizan los estudios cardiológicos para observar si no existen trastornos del ritmo cardíaco.

García subrayó que, según los autores José Emilio Rojo y Julio Vallejo, fallece un paciente cada 14.000 por terapia de electroshock siempre y cuando se aplique anestesia general.

El Hospital Piñeyro del Campo no es el único lugar donde se adopta esta técnica, que también se aplica en el Hospital Vilardebó y la Colonia Santín Carlos Rossi. *

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