Termómetro digital
Escribe: Horacio Buscaglia
En la columna de ayer transcribíamos lo dicho por la diputada blanca Beatriz Argimón: «Hay dos organismos que son como el termómetro de la situación del país: el Inda y el Iname.» Y veíamos cómo el primero había aumentado su cobertura en 20.000 personas. Y el Iname de asistir a 19.000 niños en 1995 pasó a 43.000. El Presidente que llora porque no puede pagarle a los prestamistas internacionales, no sólo no derramó ni una lagrimita por esta situación sino que con su «pintoresca espontaneidad» les exige bajar sus costos operativos.
Graciela López, directora del Iname, dijo que en enero había 208 niños de 0 a 2 años internados, pero en un mes las internaciones crecieron a un ritmo de más de 30 por día y en mayo, la cifra de los menores que quedan internados se quintuplicó.
¿Quizás Bensión piensa que aumentó el porcentaje de «madres desalmadas»?
Si esto sigue así, el Iname puede «colapsar» –como se dice ahora–, claro que este derrumbe tiene ojos de niño.
La FAO acaba de informar que hay 815 millones de personas que sufren hambre y malnutrición, entre ellas hay 7 millones de niños. Antes de que termines de leer esta frase alguien habrá muerto de hambre en el mundo. El hambre provoca un muerto cada cuatro segundos.
(Con mucho menos del 10% de lo que gasta EEUU para defenderse de los posibles ataques de los hambrientos, se podría dar una solución definitiva al tema del hambre).
Y no te vayas a creer que en estas cifras de la FAO no estamos nosotros. En el Uruguay el 50% de los menores de 5 años nace por debajo de la línea de pobreza.
Durante el último gobierno de Sanguinetti, los uruguayos que vivían por debajo de la línea de pobreza llegaron a ser la cuarta parte de la población. Y así seguimos.
Volviendo a lo del termómetro que nos decía la diputada Argimón, ¿no sería hora de tomarle la fiebre rectal a nuestro Presidente y su ministro de Economía, y pasearlos por todo el Uruguay? *
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