Cuando a la clase media la invadieron las caries
Por décadas, el servicio odontológico casi gratuito que la Facultad brinda a través de estudiantes y docentes, para quienes carecen de posibilidades de pagar para arreglarse la boca, atendió a los estratos bajos de la pirámide económica social.
Actualmente, las cosas cambiaron.
Casi una cuadra de largo llegó a tener la cola para acceder a inscribirse como paciente para tratamiento en la Facultad. Las 204 unidades dentales (sillones de atención), disponibles, acabaron con todas sus horas completas.
«Allí vemos que ahora, lo que era tradicionalmente para los pobres, se ha transformado en centro de atención para la clase llamada media, que ya no lo es», analiza el decano.
El año pasado la Facultad atendió 240.000 consultas, cifra que este año mantiene la proyección e incluso podría crecer. Estas consultas equivalen a 600.000 horas de trabajo: una producción odontológica estudiantil y docente por valor de 3 millones de dólares, como «servicio a la comunidad».
En este esquema la Facultad dejó atrás el esquema de atención para «Emergencias» que aún cuando atiende, declina en importancia ante la creciente tasa de tratamientos.
Los pacientes deben pagar buena parte de los materiales para su tratamiento, aunque la casa de estudios atiende circunstancias de carencia extrema.
El servicio de prótesis buco-maxilo-facial, que atiende secuelas tumorales, por accidente y por anomalías congénitas, dentro de este marco, es orgullo de la Facultad, incluso, a nivel continental. *
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