PROHIBIDO PARA NOSTALGICOS

Los potreros

LUIS GRENE

 

Sufriendo, derecho viejo, estamos jugando el Mundial. Calculadora en mano, tomando café para estar despiertos, un faso atrás de otro, una vela a San Cono y recordando la parentela del obeso técnico. Todos haciendo fuerza y bancando este destino de taquicardia futbolera. Vamos a tirar buenas ondas. Las mejores para esos muchachos que lucen piolines en la camiseta como en el 30.

El veterano larga historias cortitas y al pie. El espíritu de los potreros. Un campito sin dueño donde la botijada sacaba a manotazo limpio los yuyos y abrojos.

Con tres destartalados palos hacían los arcos y con un tacho de cal pintaban desparejas líneas. Cada barrio tenía sus potreros. Pibes que se tupían de gambetas y te la jopeaban de taquito. Un juego pícaro y burlón, lleno de amagues con la guinda de gajos y un piripicho.

Los vecinos se arrimaban a la esquina. De la barra del boliche nacían equipos como el del Café Mozart, de Uruguayana y Sitio Grande. partidazos entre las ligas barriales. Ese pícaro espíritu hacía roncha por todos los rincones de la Vieja Capital. Cuadritos que amasijaban a la de cuero. Por el Reducto, en Bvar. Artigas y Burgues, «el Tres estrellas», el «Dryco» y el «Valdoco». Por la Ciudad Vieja, todo peliagudo con el «Isabelino Gradín» y «La marina» y «El Hacha», engendrado en las mesas del mítico bolichón. Por Veracierto y Tabobá, «El Canillitas» nacido del alma de los gorriones del gran viejo Troitiño. Por la Rambla, cerca de los galpones del gas y del antiguo murallón de la troupe Oxford, tremendas trenzadas de la Liga Guruyú.

Palo, tamboril y fóbal de los negros del «Mar de fondo».

En Palermo el olorcito del pan y los bizcochos calientes. Entra a la panadería un duende llamado Leandro Andrade. Por el Cerrito de la Victoria, los potreros de Chimborazo. todos llegaban por la salida de la calle Hum. Allí están «El Lucero» y el «Independiente» metiendo y ni soñar con ser pizarreros. Se asoma tocando el pito y sacando pechera el gran «turco» Marino. Por la Villa de la Unión, el Campo Español y un montón de canchitas. Romerías, gaitas y goles. Por el Cerro, coloridas camisetas con los nombres de los frigoríficos que bancaban. Potreros y ligas barriales, semilleros de cracks. Un espíritu pícaro y futbolero. que lleve la mejor onda a la camiseta celeste. Los esperamos sábados y domingos, a las 19 en 1410 AM Libre, con el auspicio de la IMM. *

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