Drenaje de socios
Desde febrero hasta abril de 2002 las Instituciones de Asistencia Médica Colectiva (IAMC) del país perdieron 39.513 afiliados. Este número se suma a los 80 mil socios que se desafiliaron del mutualismo en los últimos dos años.
Mientras las IAMC aguardan el préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), una asamblea de médicos de Casa de Galicia resolvió en asamblea el viernes pasado controlar la caja de la institución para que un grupo de funcionarios de confianza del resto de los trabajadores, «distribuya la recaudación de manera justa entre todos los acreedores», dijo una fuente de esa institución a LA REPUBLICA.
Los créditos laborales de Casa de Galicia alcanzan a U$S 12 millones y la facturación de la entidad -por el aporte de sus 75 mil afiliados, la venta de servicios a otras instituciones y al Fondo Nacional de Recursos-, asciende a U$S 60 millones. El déficit de más de U$S 50 millones que tiene esa mutualista se heredó de la administración pasada.
Al cierre de esta edición los funcionarios no médicos de Casa de Galicia estaban reunidos en asamblea para decidir si acompañaban o no la propuesta de los médicos.
Segundo round
Por otra parte, hasta ahora cuatro mutualistas lograron pasar la barrera del Programa de Modernización del Sector Salud (Promoss) con el objetivo de obtener U$S 45 millones del total de U$S 75 millones provenientes del BID.
La diferencia de U$S 30 millones se destinarán a las cooperativas de la Federación Médica del Interior, aspecto éste que en un principio no estaba contemplado.
Los proyectos de viabilidad presentados por las IAMC de Montevideo pasarán a las calificadoras de riesgo y luego al Comité Interministerial, integrado por la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), el MSP y el Ministerio de Economía y Finanzas. Para muchos de los actores vinculados a la salud, la decisión final para otorgar o no el préstamo a las mutualistas «será política».
Insultos a Batlle
El primer mandatario concurrió en la mañana de ayer al Liceo Nº55 ubicado en la calle Asilo a pocos metros del Policlínico del Centro Asistencial del Sindicato Médico del Uruguay (Casmu). Mientras autoridades y alumnos aguardaban la llegada del presidente Jorge Batlle, decenas de funcionarios del Casmu se acercaron al centro educativo golpeando un recipiente de chapa. Los cánticos reclamaban soluciones a los atrasos salariales, en virtud que la institución adeuda a sus 3.800 trabajadores y a sus 3.000 médicos el 30% de los salarios.
La Junta Directiva del Casmu determinó días pasados que el resto del salario se abonará el 14 de junio próximo. El presidente de la Asociación de Funcionarios del Casmu, Francisco Amorena, dijo a LA REPUBLICA que «la dirección de Casmu trasmitió que el próximo mes pagará el 50% de los haberes».
En este contexto, el ala más radical de los funcionarios del Casmu insultó al presidente de la República a la salida del acto en el liceo que pasará a llamarse Luis Hierro Gambardella.
La Junta Directiva del Casmu resolvió semanas atrás no solicitar préstamos bancarios porque los intereses que les cobran oscilan el 80%. Las instituciones de asistencia médica colectiva son consideradas por el sistema bancario, desde hace más de 2 años, como empresas de alto riesgo. La dirección del Casmu también propuso a los funcionarios médicos rebajarles el 10% su salario y tenía intenciones de proponer lo mismo a los trabajado no médicos. Sin embargo el 21 de mayo los galenos dijeron no a los recortes.
El Sindicato Médico del Uruguay y la Federación Uruguaya de la Salud entienden necesario entrevistarse con el Presidente de la República para conocer de primera mano los planes que existen en el país para el sector mutual.
El presidente del Sindicato Médico del Uruguay, Barret Díaz, dijo anoche LA REPUBLICA que «se está preparando la asamblea de médicos que evaluará la puesta en marcha de un Seguro Nacional de Salud». *
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