Denuncian comercio ilegal de caparazones de tortugas marinas
Uno de los objetivos es crear un centro marino en Valizas involucrando a la comunidad local y establecer áreas protegidas para preservar a estas especies que corren riesgo de extinción.
Desde 1999, un grupo de jóvenes trabaja en el denominado proyecto Karumbé (en guaraní, tortuga) con el propósito de investigar y proteger la tortuga marina en nuestro país.
Para esto han desplegado su actividad en toda la costa atlántica y el Río de la Plata.
El proyecto es de carácter interdisciplinario, ya que trabajan veterinarios, especialistas en el área marina, antropólogos y biólogos. Actualmente trabajan en forma voluntaria once jóvenes.
En el mundo existen siete especies de tortugas marinas, cinco de las cuales llegan a Uruguay.
Ellas son: Laúd, Siete Quillas, Tortuga Verde, Cabezona y Olivácea. Las tres últimas llegan a las costas montevideanas.
Estas especies emigran desde Brasil y Africa y arriban a nuestras aguas especialmente para alimentarse. Se quedan aquí hasta que crecen y regresan a las playas de Brasil para reproducirse.
Factores de riesgo
LA REPUBLICA dialogó con el coordinador del proyecto, Alejandro Fallabrino, quien explicó los alcances de esta iniciativa y los riesgos que corren estas especies en nuestro país.
Informó que los problemas que afectan a las tortugas en Uruguay son la pesca, tanto artesanal como deportiva, y los barcos de arrastre y de palanca.
«Las tortugas quedan atrapadas en las redes y anzuelos de los barcos pesqueros industriales y artesanales. Asimismo, mueren asfixiadas enredadas en las tanzas que los pescadores deportivos pierden en las rocas del fondo marino», manifestó. Reveló que el año pasado, en un solo buque quedaron aprisionadas 22 tortugas.
La contaminación es otra de las causas de muerte de estos valiosos ejemplares de la fauna marina. Al respecto, señaló que algunas tortugas mueren por la ingestión de bolsas plásticas que les obstruyen el estómago.
El grupo también trabaja en el área de educación ambiental, para lo cual realiza charlas informativas en escuelas y con grupos de pescadores.
El especialista destacó que una de las metas del grupo es desarrollar un proyecto autosustentable con las comunidades de pescadores de las zonas donde hay tortugas marinas.
Karumbé aspira a crear un centro de tortugas marinas. El grupo está gestionando un terreno en Valizas para construir el primer centro de investigación en este tema.
«Allí trabajaría la gente local sin tener que recurrir a grandes empresas privadas extranjeras.
Actualmente, no existe el trabajo de campo, ya que todo se realiza en laboratorios», explicó.
Este año Karumbé realizó un «campamento tortuguero» en Santa Teresa.
El objetivo de esta actividad es tirar redes para capturar tortugas con fines de investigación.
«Apenas la tortuga se engancha, la sacamos, no la dejamos ahogarse. Se marcan, se miden, se estudia qué enfermedades tienen y cuál es su alimento».
De esta forma, se pretende determinar un área protegida.
Una de las zonas que se considera que debe ser protegida es Cerro Verde, al lado de la Coronilla (Rocha).
Por otra parte, este grupo asiste a todos los lugares de aparición de tortugas y luego las deriva a distintos centros de protección de fauna marina. Para este propósito, el grupo cuenta con un celular (099917811) y convenios con la Prefectura.
Venta ilegal de caparazones
Fallabrino destacó que el pescador uruguayo «no mata a la tortuga, pero sí come su carne y le quita la caparazón.
Es importante que esto pueda evitarse porque es una forma de incentivar que otros maten».
Karumbé detecto varios lugares de venta de caparazones en la Barra, en el Puerto de Punta del Este, en Punta Ballena, con precios que oscilaban entre mil y seis mil pesos.
Esto constituye una práctica ilegal, ya que la ley 144/98 ampara a la tortuga marina, prohibiendo su captura, retención, transporte, comercialización y procesamiento.
Fallabrino señaló que afortunadamente en Uruguay no hay venta de carne, salvo algunas excepciones.
El investigador manifestó su preocupación porque en 1998 Uruguay firmó la «Convención Interamericana de Tortugas Marinas» pero no la ratificó.
En agosto se realizará la primera reunión de las partes en Costa Rica, pero Uruguay no tiene voz ni voto.
Adherirse a la Convención implica que nuestro país pueda expedirse y participar sobre todos los aspectos vinculados a la conservación de las tortugas.
De los nueve firmantes (Estados Unidos, Costa Rica, Brasil, Ecuador, Perú, Venezuela y otros), Uruguay es el único país que no ratificó la Convención. *
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